DIA DE ACCIÓN DE GRACIAS

El Día de Acción de Gracias se celebra en los Estados Unidos de América el último jueves de noviembre.  Esta fecha, aunque en los Estados Unidos se le atribuye un origen religioso, ha sido celebrada anteriormente en otros países y otras culturas con diferentes motivos.  En la antiguedad se celebraba un “Dia de dar gracias” luego de finalizada la cosecha.  También en otras civilizaciones se celebraron “Dias de dar gracias” luego de concluídas guerras y conquistas.  

En los Estados Unidos de América se conmemora el “Día de Acción de Gracias” a partir de la mítica cena en Plymouth en la cual los Peregrinos realizaron un compartir junto a los indígenas por haberles enseñado a sobrevivir en esas nuevas tierras que habían ocupado y llegado como inmigrantes.  Dentro de esta historia no podemos dejar de mencionar el nombre Tisquantum (Squanto) un indígena que sirvió de intérprete y ayuda a los colonos ingleses, quien había logrado escapar del cautiverio y la esclavitud que había sido sometido anteriormente en Europa por el hombre blanco y donde había logrado aprender inglés.

En la actualidad el “Día de Acción de Gracias” en los Estados Unidos significa muchas cosas.  Para unos (nunca sabremos si son mayoría o minoría) es el día de dar gracias por todas las experiencias vividas.  Para otros es el comienzo de la época navideña y la excusa perfecta para desatar el consumismo desmedido propulsado por el comercio y las agencias de publicidad. Para otros, quizás el sector más olvidado e invisibilizado de la población de los Estados Unidos, el “Día de Acción de Gracias” es un día de luto.

Con los Peregrinos llegó al Continente, una nueva manera de ver el mundo, una imposición del Cristianismo, enfermedades desconocidas por los nativos a las cuales no estaban preparados para combatir, las armas de fuego y la guerra, pero sobre todo el despojo de sus tierras, su diginidad y respeto como los primeros habitantes de la hoy conocida, “América la tierra de la libertad”. 

Desde el 1970, el “Día de Acción de Gracias” es conocido para la población Nativa Americana como un día de luto cuando un miembro de la tribu Wampanoag, Wamsutta Frank James, se negó a dar un discurso en alabanza al hombre blanco por el regalo “de la civilización”  en lugar de su discurso donde hacia un revisionismo histórico de la celebración del “Día de Acción de Gracias” y la llegada de Los Peregrinos.

Hoy es un día que podemos utilizar para dar las gracias partiendo de nuestras ideas a quien o quienes entendamos que debemos agradecer.  Hoy es un día en el que podemos compartir con nuestros familiares y nuestros seres queridos.  Hoy es un día en el que podemos reflexionar sobre el trato que a nivel individual y como nación damos a los inmigrantes que llegan a nuestras tierras y compararlo con el trato que los indígenas dieron a aquellos inmigrantes blancos que llegaron a sus costas, pero hoy también es un día en el que debemos hacer una revisión de nuestros hechos históricos y reconocerlos como lo que realmente fueron, y no como el comercio, la religión y la política nos han pretendido hacer ver esos eventos históricos.

Para muchos hoy es un día de celebración.  Para nuestros primeros pobladores hoy es un día de luto.

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DE BAD BUNNY Y RAYMOND ARRIETA

raymond y bad bunny

Durante esta semana dos figuras del mundo del entretenimiento de Puerto Rico ocuparon lugares prominentes en las redes sociales.  Estas dos personalidades fueron el exponente de “trap” Bad Bunny y el comediante Raymond Arrieta.  Raymond Arrieta se vió involucrado en una controversia sobre un paso de comedia que provocó la indignación de un amplio sector de la población y que trajo expresiones públicas del liderato del “Movimiento Autónomo de Sordos” de Puerto Rico.  En el caso del cantante de trap, las controversias fueron mucho más amplias porque incluyeron al Gobernador de Puerto Rico Ricardo Rosselló y una maestra de la isla.

Raymond Arrieta es un comediante que se ha caracterizado por realizar anualmente una marcha con el fin de recaudar fondos para los pacientes del Hospital Oncológico de Puerto Rico.  A través de todos estos años esta encomiable gesta le ha traído a Raymond el cariño y el respeto de la mayor parte de los puertorriqueños.  Pocas personas deciden dedicarse tan comprometidamente con una causa y en el caso del comediante lo ha hecho poniendo en riesgo su propia salud por lo demandante físicamente de esta caminata.  Cualquier persona con “dos dedos de frente” alabaría esta gestión de Raymond.  Por otro lado, este mismo comediante es recordado por muchos como la persona que interpretó el personaje de “Florencio Melompujals”, “Mercedes Aburrida” y  “Pirulo El Colorao”.  Para los que no recuerden estos personajes voy a refrescarles la memoria.  El personaje de “Florencio Melon Pujals” era una parodia que tomaba como base al chismólogo Charlie Too Much, en el cual se mofaba de manera ofensiva de los homosexuales, donde usaba expresiones homofóbicas y alentaba al público a gritarle frases como “loca” y “pato” entre otras.  De hecho lo anunciaban como el “más pato” y el público lo recibía gritándole “pato”.  El personaje de “Mercedes Aburrida” era una parodia en la cual se burlaba del trabajo positivo que realizaba Mercedes Rodríguez, y el personaje de “Pirulo El Colora’o” era una burla y un estereotipo de un hombre negro.  En este personaje el comediante se pintaba de negro, lo que se conoce como “Blackface” y ha sido ampliamente discutido y analizado en los Estados Unidos.  Ha sido consistente de parte de Raymond Arrieta y de parte de infinidad de comediantes en Puerto Rico y otras partes del mundo el “hacer burla” de grupos minoritarios como la comunidad LGBTT, las mujeres y los negros por solo mencionar algunos.  Este es un hecho que podríamos discutir más ampliamente utilizando la “libertad de expresión” como punta de lanza pero ese no es el propósito de esta columna.

En el caso de Benito Antonio Martínez Ocasio, mejor conocido como “Bad Bunny”, recientemente utilizó una plataforma de exposición mundial como lo es el show de Jimmy Fallon para exponer la situación que sigue viviendo Puerto Rico luego del huracán María.  Esta presentación de Bad Bunny fue en cierta medida su “gran lanzamiento” en el mercado anglosajón dada la prominencia de este programa televisivo y el cantante de trap decidió usar ese momento para hablar de Puerto Rico, sin importarle lo adverso que pudiera ser esto en momentos como los que se viven en la nación como parte del ataque del Presidente Donald Trump y sus seguidores a todos aquellos que difieran de ellos.  Como dijera en el caso de Raymond Arrieta, cualquier puertorriqueño que ame a su país y que tenga “dos dedos de frente” tendría que ver lo positivo de esta acción del “trapero”.  De la misma manera ayer el cantante también rechazó “el apoyo” del Gobernador Ricardo Rosselló a su concierto y le dijo que había cosas más importantes en el país a las cuales le debería dedicar más tiempo como Gobernador incluyendo la educación pública.  Cuando vi estas expresiones me parecieron valientes y acertadas.  Por otro lado, Bad Bunny es la misma persona que escribe letras que fomentan la “cosificación” de la mujer, el machismo, la violencia y muchos otros males que aquejan nuestra sociedad.  Curiosamente aunque Bad Bunny le habla al Gobernador sobre la importancia de la educación, se enfrasca en una controversia con una maestra donde habla de “maestros malos” y “maestro buenos”, y menciona como “malos” a aquellos que le decían que se “callara y volviera a su asiento”, justo en el momento en que un padre puso una querella contra un maestro en Puerto Rico cuando existe un video que muestra la agresión de la que fue parte el maestro cuando le pedía a un estudiante que “se callara y volviera a su asiento”.

El Bad Bunny de las canciones, el de la carta de “maestros malos” y el Bad Bunny que le dice al Gobernador que la educación debe ser su prioridad y que habla de la situación después del huracán María son la misma persona.  El Raymond Arrieta que con sus personajes normaliza la burla, la homofobia, el racismo y el Raymond Arrieta que lucha en pro de los pacientes de cáncer son la misma persona también.  Raymond y Bad Bunny han realizado acciones positivas, pero también han sido instrumentos para perpetuar y fomentar prejuicios, discriminación y violencia, y son tan responsables de sus buenas acciones como de las malas.

Ya es tiempo que en nuestro país entendamos que hay que discutir los asuntos con seriedad, con profundidad, alejarnos de los fanatismos políticos, religiosos o en los casos del comediante y el “trapero”, fanatismos faranduleros.  Si Bad Bunny y Raymond Arrieta lo hacen mal, hay que criticarlos, hay que usar nuestra libertad de expresión para que se discutan esos asuntos, para que se reflexione sobre ellos, y si es posible para que se logren cambios de actitudes y hasta rectificaciones.  De la misma manera en el momento que “los Bad Bunnys” y los “Raymond Arrietas”, realicen acciones positivas también tenemos que hablar de ellas para que sirvan de ejemplo a otras personas.  Lo que no debemos hacer es cegarnos ni a favor ni en contra de una persona, y “dejarle pasar” cualquier expresión que hagan o condenarlas porque me caen bien o mal, porque no son de mi “nivel socioeconómico”, de mi “élite intelectual” o de mi generación. Ya es tiempo de que tratemos de desarrollar la capacidad de debatir las ideas, “atacar” con argumentos las malas acciones, pero cuando hablamos de personas que pueden hacer “cosas buenas” y “cosas malas” dejemos a un lado los personalismos y señalemos las acciones, no al ser humano.  Y quizás mucho peor que esto, es tratar de “normalizar” lo negativo, y traer a discusión otras figuras públicas que no vienen al caso para tratar de “defender” a su “favorito”: con el no-argumento de “Fulano dice cosas peores” o “yo vivo en una democracia y tengo libertad de expresión”.  Si queremos una mejor sociedad, tenemos que madurar en nuestro pensamiento y análisis.

A UN AÑO DE MARÍA

bandera

El predicador decía que había que unirse en oración para que el huracán se desviará y aseguraba que no nos iba a azotar. Los ciudadanos de a pie se apoderaban de las tiendas a comprar salchichas, agua, baterías, gasolina y todas las cosas que se convierten en necesidad cuando se anuncia un huracán. Los políticos aprovechaban y hacían su mejor campaña de relaciones públicas diciéndole al pueblo cuan preparados estaban, recorriendo comunidades con camarógrafos y algunos hasta fungiendo como meteorólogos televisivos.

Eran demasiadas las emociones que se mezclaban, muchos los preparativos y era muy difícil darse cuenta real de lo que se avecinaba.  Según pasaban las horas y ya era evidente el azote del fenómeno atmosférico el predicador cambiaba su discurso optimista porque “Dios le había dicho que no interviniera”, los políticos asustados luchaban entre ellos por el protagonismo y se podía percibir que no estaban seguros de estar “tan preparados” como habían dicho.  Mientras todo esto sucedía, cerca de 5 millones de puertorriqueños que viven en la diáspora veíamos con terror en la prensa internacional como el huracán María seguía aumentando de categoría y tan solo un milagro podría salvar de la devastación el terruño añorado .  Llegó el momento en que la ansiedad se convirtió en un ruido horroroso y ensordecedor para los que vivían en la isla y contradictoriamente en un silencio desesperante para los que habitábamos en el exterior.  De repente ya no habían memes del huracán en las redes sociales , ya no se escuchaban noticias, los políticos habían desaparecido de las luces de las cámaras, y el predicador se había hundido en el silencio y la oscuridad. Obscuridad y silencio que se prolongaron demasiado tiempo para los que lograron sobrevivir a María para descubrir que el Puerto Rico que hasta ese momento habían conocido ya no existiría más, o al menos para algunos.

Los millones de boricuas que vivíamos en la diáspora no habíamos recibido las lluvias, los vientos y la devastación, pero nuestros corazones y nuestros espíritus estaban llenos de desesperación al no poder comunicarnos con nuestros seres queridos.  Muchos intentábamos de todas las maneras posibles tratar de conseguir información de los nuestros mientras el desasosiego nos embargaba.   Según pasaban las horas, los días y las semanas y no sabíamos si nuestros seres amados habían sobrevivido, la desesperación se transformaba en un deseo incansable de tratar de ser un elemento de ayuda.  Muchos nos convertimos en enlace entre boricuas de la diáspora y los que estaban en la isla, nos organizamos para hacer recolectas, conseguir aportaciones, llenar vagones para enviar a nuestra patria y ayudar a nuestros hermanos boricuas.  En aquel momento, solo existía un Puerto Rico.  No había los que “no se quitan” y los “que se quitaron”, “no habían los pecadores” y “los justos”, no habían “los colonialistas” y los “anticolonialistas”.  Solo había un pueblo que el dolor le encogía el corazón y no podía creer en la destrucción que veía ante sus ojos.  En ese momento, tuve fe de que “Puerto Rico se levantaría”, de que “habíamos tocado fondo”, y de que nuestro pueblo se iba a unir para solucionar muchos de los problemas que nos habían llevado por décadas a tener una tormenta tan o más destructiva que María y no nos habíamos dado cuenta de como sus “vientos” iban destruyendo poco a poco a “La Isla del Mar y El Sol”.

Pasaban los días y las semanas y los políticos continuaban en las “relaciones públicas”, se establecía el toque de queda, desaparecía la esperanza de que se restablecieran los servicios básicos en poco tiempo, comenzaban a escasear los productos de primera necesidad, la ayuda del norte tardaba, se condicionaba, se nos culpaba por lo que le costaría al Tío Sam, y silenciosamente se trataba de invisibilizar los muertos.  De nuevo comenzaban las divisiones, y mientras más nos dábamos cuenta del mal manejo de la crisis, más nos dividíamos como pueblo, se iba acabando la “ayuda de vecinos” que se dió luego de la tormenta, nos volvimos a convertir en tribus que no le importaban sus hermanos boricuas, si no el defender al político de su preferencia.  Ya el boricua de la diáspora dejó de ser de ayuda, y ahora era el “traidor que se quitó y que no tiene derecho a opinar de lo que pase en la isla”.  Según veía todo esto suceder, se disipaba la fe que había tenido en que “Puerto Rico se levanta”  podía ser real, y no un “estribillo” creado en una agencia de publicidad con el fin de tocar nuestra fibra para genenerar millones de dólares que terminarían en gran parte en los bolsillos de amigos del gobierno, en contratos de publicidad, en vagones desaparecidos, y en fiestas y monumentos caros de recordación mientras miles de puertorriqueños siguen sin trabajo, se siguen negando nuestros miles de muertos y desde el cielo se ve un mar azul de toldos cubriendo viviendas a un año del ataque de María.

Han pasado 365 días del golpe del fenómeno de la naturaleza, pero esa tormenta solo fue una brisa fuerte que destapó el velo de la destrucción que llevaba dándose en “La Perla del Caribe” por décadas y que no parece detenerse.  El 20 de septiembre del 2017 solo fue un recordatorio de que ha llegado el momento de tomar las riendas de nuestro destino y que si no nos unimos y hacemos algo ya, las luchas tribales van a destruir lo poco que María no logró destruir.

“COMPARTE UN DÍA CON LA SECRETARIA”

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En la página oficial del Departamento de Educación de Puerto Rico aparece actualmente un anuncio que lee: “Comparte un día con la Secretaria.”  Cuando ví esta iniciativa me pareció interesante y hasta pertinente que en este momento en que se han cerrado tantas escuelas alegando falta de matrícula, pero por otro lado se están utilizando vagones ante la necesidad de salones y se van a construir nuevas escuelas, la Secretaria de Educación decida pasar “un día” con estudiantes del sistema de educación pública del país.  Al fin y al cabo “el centro” del Departamento de Educación de Puerto Rico debe ser el estudiante.  ¿Quiénes mejores que los propios estudiantes para expresarle a Julia Keleher los sentimientos de aquellos que día a día se tienen que enfrentar al hacinamiento dentro de los salones de clases, a la falta de materiales para cumplir cabalmente con su proceso de aprendizaje, a la falta de recursos humanos porque “el Departamento no los ha nombrado todavía”, al ausentismo de maestros en muchas ocasiones por las condiciones laborales a las que son sometidos, al “bullying” del que son objeto por ser diferentes en un sistema que elimina la educación sobre perspectiva de género?  Bajo todas estas circunstancias la iniciativa del Departamento de Educación de invitar a través de su página oficial a “pasar un día con la secretaria” parece una idea genial y necesaria, pero para ser seleccionado a estas “reuniones” hay que cumplir unos requisitos y el que encabeza la lista es “Promedio académico de 2.50 o más”.  Fui maestro dentro del sistema de Educación Pública de Puerto Rico durante 18 años y de esos, 17 fueron como maestro dentro de la Unidad de Escuelas Especializadas del Departamento de Educación.  Aunque estaba en desacuerdo con el requisito de tener 2.50 o más de promedio para poder ser admitido a una escuela especializada, el hecho de que un estudiante de una escuela especializada tiene una carga académica doble comparada con un estudiante de una escuela regular, podía entender el requisito del promedio mínimo de 2.50 para ser admitido a una escuela especializada.  En el caso del “Día con la Secretaria” no entiendo porque la lista de requisitos es encabezada por “Promedio Académico de 2.50 o más.”  ¿Es que acaso solo los estudiantes “de 2.50 o más” tienen preocupaciones y necesidades que expresarle a la Secretaria de Educación Julia Keleher?  ¿Solo estos estudiantes “privilegiados” tienen la capacidad para reunirse con la cabeza del sistema de educación pública del país?  ¿Acaso los estudiantes con promedios menores a 2.50 no son de importancia para el Departamento de Educación Pública de Puerto Rico, o es que sólo los estudiantes con “promedio académico de 2.50 o más” merecen estar al lado de la secretaria de educación.? Cuando uno continúa leyendo los requisitos para ser parte de esta actividad nos encontramos con que el último requisito en la lista es escribir un ensayo en el que se explique “¿Qué te motiva a querer estar un dia con la Secretaria?”, o sea, que lo que debe ser el requisito más importante de esta iniciativa es colocado en último lugar entre la lista de requisitos.  ¿Es que acaso esta iniciativa es parte de una campaña de relaciones públicas para limpiar la imagen de Julia Keleher?  Si no es así, invito a la secretaria de educación a que visite las escuelas más a menudo y abra el espacio a escuchar estudiantes del sistema de educación pública del país de todos los niveles socioeconómicos, de todos los niveles de aprovechamiento académico, de todas las ideologías espirituales y políticas, y de todas las diferentes vertientes de género.  De esta manera esta actividad se convertiría en un ejercicio pertinente y no sería otra estrategia de relaciones públicas del gobierno a la que solo tienen acceso los más privilegiados.