“ES QUE LOS DOS TIENEN CULPA”

O'NEILL

Durante las últimas semanas ha acaparado la atención de los medios de comunicación del país y las redes sociales el acuerdo económico al que llegaron el alcalde de Guaynabo Héctor O’Neill y una mujer policía que lo acusó de acoso sexual, violación y violencia de género.  Recientemente el Gobernador Ricardo Roselló y la Comisionado Residente en Washington, Jennifer González han requerido la renuncia del primer mandatario.  Por otro lado, la representante Milagros Charbonier publicó en su twitter un comentario que lee así:”Si se quedan calladas por cualquier razón, así sea económica, no podremos protegerlas y alcanzar a todas aquellas que también son victimas.”  Es importante recordar que para octubre del 2016 salió a la luz pública que O’Neill estaba siendo señalado por acosar, violar y agredir físicamente a una mujer policía y tanto Ricardo Roselló, como Jennifer González y Milagros Charbonier se enteraron de estas alegaciones porque fueron difundidas a través de los medios de comunicación masiva.  En aquel momento, a pocas semanas de las elecciones, el Partido Nuevo Progresista hizo caso omiso a la información que fuera presentada sobre el candidato a alcalde a uno de los bastiones más importantes del PNP en la contienda electoral.  Aún con las alegaciones de abuso sexual y acoso que pesaban contra el alcalde de Guaynabo este prevaleció con casi 30 mil votos sobre su contrincante del Partido Popular Democrático.  Hoy a 5 meses de que se dilucidara la información que implicaba al alcalde, la prensa del país, los líderes políticos y el pueblo en general giran su atención al caso que en su momento fue casi ignorado por todos.  Cinco meses atrás una mujer alegaba haber sido violada, acosada y agredida físicamente por un hombre.  Hoy esa misma mujer llega a un acuerdo económico por $300,000 y eso si provoca que todo el mundo gire la atención al caso.  De inmediato surge la interrogante si la demanda va a ser pagada con fondos públicos y la marejada de comentarios que ha generado el caso ha inundado las redes sociales y los medios de comunicación.  Parece que a pocos le importaba en aquel momento el hecho de que una mujer hubiese sido víctima de un hombre que abusaba de su poder, pero hoy muchos les preocupa si la compensación que va a recibir la mujer policía va a ser pagada con fondos públicos.  ¿Dónde queda dentro de nuestra sociedad puertorriqueña el valor que se le otorga a la mujer como ser humano?  ¿Por qué Ricardo Roselló y Jennifer González como cabezas principales del PNP en octubre del 2016 no le pidieron la renuncia al alcalde?  ¿Por qué el silencio de líderes religiosos que se autodenominan como banderas de la moral como Wanda Rolón, Ricky Rosado y Puerto Rico por la familia?  ¿No es esto acaso un asunto de moral como para que estos pastores y sacerdotes hagan sentir su voz? Parece ser que un resultado eleccionario y el dinero son mucho más importantes para algunos que la vida y la dignidad de una mujer.  Milagros Charbonier hizo un llamado a las víctimas de violencia de género pero; ¿por qué la legisladora no hace ese mismo llamado a los hombres que abusan, violan, agreden y acosan a las mujeres?  Ahí radica la parte más grande del problema de la violencia de género: en el agresor.  ¿Por qué responsabilizar a la mujer-víctima de lo que está viviendo?  Es de todos conocidos que una de las principales opositoras a la educación sobre perspectiva de género en las escuelas públicas de la isla es precisamente Milagros Charbonier, y su mensaje en twitter refleja claramente la necesidad de educación sobre perspectiva de género en la misma representante quien responsabiliza a la víctima por la violencia de la que ha sido objeto.  Milagros Charbonier quiere hacernos creer que está en contra de la violencia de género, pero ha sido una de las más grandes piedras de tropiezo en el proceso de educar a futuras generaciones de hombres y mujeres sobre la equidad y el respeto entre los géneros.  Ayer recibí un mensaje en una de mis redes sociales donde un hombre decía referiéndose a la víctima de O’Neill,  que “esta mujer hace un show como todas las mujeres y ahora la gente le cree a ella”.  El comentario de ese hombre al que prefiero no llamarlo caballero, fue la chispa que encendió una discusión en mi facebook de muchas mujeres y hombres respondiéndole al individuo.  Lo lamentable de esto no es que el comentario de este señor sea uno aislado, si no que miles de personas a través de las redes sociales y los foros de internet se han expresado de manera similar y se han referido a la víctima de Héctor O’Neill como “puta”, y mil improperios más.  Una persona a la que le tengo aprecio me dijo que ambos eran culpables, refiriéndose al alcalde y a la mujer policía porque ella había tenido una relación consensual con él durante un tiempo.  ¿Acaso una mujer tiene la obligación de estar con un hombre el resto de su vida aún cuando ya no lo desee porque anteriormente sostuvo relaciones sexuales con él?  ¿El estar dentro de una relación consensual le da permiso a un hombre a acosar a una mujer que no quiere continuar con él?  ¿El haber sido amante de un hombre es razón suficiente para que este agreda a una mujer por no querer continuar con él y llegar al punto de violarla sexualmente?  Este es un caso que nos debe servir para reflexionar sobre la importancia de la educación sobre perspectiva de género en nuestras escuelas.  Necesitamos un país que entienda la necesidad de educar sobre respeto y equidad entre los géneros.  Necesitamos un país con líderes que no antepongan sus intereses políticos y agendas religiosas sobre la vida y la dignidad de una mujer.  Necesitamos legisladores que apoyen iniciativas y leyes que contribuyan a una sociedad de paz, justicia y equidad, no que legislen para acentuar la inequidad y para promover la discriminación.  Pero sobre todo mucho más importante, necesitamos unos ciudadanos educados sobre la equidad de género que entiendan de una vez y por todas que un hombre que utiliza su fuerza o su poder para someter a la mujer como un objeto que le pertenece y maneja a su antojo es el culpable de la violencia de género.  ¿Es que los dos tienen la culpa?  No, la culpa es de quién viola, acosa y agrede pero eso no lo vamos a poder ver hasta que nos quitemos de la cabeza el hecho de que la mujer tiene que comportarse de una manera determinada y si no lo hace es la culpable de todo lo que un hombre decida hacer con ella.

“ESE NI VIVE AQUÍ”- PARTE II

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Hace unos días escribí una columna que revolucionó las redes sociales.  En cuestión de horas las visitas al blog se catapultaron a cientos de miles de visitas, los comentarios en el blog y en mis redes sociales se convirtieron en miles y fue compartido por otros miles de personas.  En un momento fueron tantos los comentarios en facebook que tengo que reconocer que no pude seguir contestándolos ni comentando como acostumbro a hacer porque no tenía el tiempo para hacerlo.  Probablemente en el corto tiempo que llevo como “bloguero” no había aprendido tanto de los lectores como lo que he aprendido a partir de esta columna que titulé “ESE NI VIVE AQUÍ” y quiero compartir con ustedes que me leen las muchas cosas que descubrí gracias a las reacciones que la mencionada columna provocó.

Para los que no leyeron la columna que titularé de ahora en adelante; “ESE NI VIVE AQUÍ- PARTE I”, esa columna la escribí como una invitación a la reflexión sobre lo que yo como puertorriqueño independentista residente en Estados Unidos siento cada vez que veo en las redes sociales como un sector de mis compatriotas tratan a aquellos que por las razones que nosotros solo conocemos decidimos “emigrar”.  Todo el que conozca un poco de lo que es escribir para medios, y en esto incluyo los blogs, sabe que es necesario provocar la atención del público con el fin de que se interese en aquello que pretendes comunicar.  Eso es básico, para eso no hay que tener demasiado conocimiento, ni demasiada preparación académica.  Mientras mayor sea la cantidad de personas que logres capturar su atención, a más personas va a llegar tu mensaje, y con este propósito decidí utilizar un meme que está corriendo por las redes sociales donde se utiliza una foto del cantante René Pérez del grupo Calle 13.  El susodicho meme lee y cito;”QUIERE UN PUERTO RICO LIBRE E INDEPENDIENTE, VIVE EN NUEVA YORK”, y como nota al calce del meme recalca que su esposa es argentina, y su hijo nació en Estados Unidos.  En el momento que vi este meme entendí que era el momento justo, y “la gotita” que necesitaba para “arriesgarme” a escribir la columna.  Y sí, usé la palabra “arriesgarme” porque ahora comprobé que en muchas ocasiones es “un riesgo” expresar aquello que mucha gente no quiere escuchar ni leer.  En la columna de seis párrafos, solo menciono a René Pérez cuando aludo al meme que ha inundado las redes sociales, o sea, en una columna de seis párrafos, solo lo menciono en una oración.  Hoy me doy cuenta cuan importante fue que usara el nombre de René Pérez en una sola oración del escrito de SEIS párrafos y dónde solo menciono su nombre en una ocasión.  El solo hecho de mencionar al cantante de Calle 13 sirvió como detonante para mostrar un rostro de un sector de nuestros compatriotas: el rostro del odio y la intolerancia.  La columna, no era sobre René Pérez, la columna era sobre los puertorriqueños que viven en el exterior, y el sólo hecho de mencionar al cantante desató centenares de insultos hacia Pérez y por consiguiente, infinidad de improperios hacia mi persona.  Esa fue la primera lección:  hay un sector grande de nuestra población que aunque expresa preocupación por la violencia y la criminalidad que existe en nuestro país, ante algo tan sencillo como la mención de un cantante, pueden desatar una violencia sorprendente donde sin pensarlo dos veces atacan de palabra y en muchas ocasiones, palabras soeces a personas que no les han hecho nada y ni siquiera conocen personalmente.  ¿Es compatible quejarse de la criminalidad, nuestros políticos y de la violencia en las calles, y ser violento con aquellos que no coinciden contigo en tu manera de ver el mundo?  Una de las palabras que se repitió hasta el cansancio para atacar mi escrito fue “hipócrita”.  A mi me parece hipócrita hablar en contra de la violencia y ser violento.  Eso sí es ser hipócrita.

En la columna “ESE NI VIVE AQUI-PARTE I” también menciono los nombres de próceres como Eugenio María De Hostos, Ramón Emeterio Betances, Segundo Ruíz Belvis, Lola Rodríguez De Tió y Julia De Burgos.  Aquí fue donde recibí otra gran lección y otra cantidad enorme de insultos.  “Bruto”, “animal”, “idiota”, “mequetrefe”, “Hijo de Puta”, “basura”, “anormal”, y muchísimas palabras dentro de esta misma línea fueron usadas para dirigirse hacia mi persona por haber utilizado los nombres de estos próceres dentro de la columna. Hubo unos cuantos que me mandaron a estudiar de nuevo mientras me daban infinidad de datos históricos incorrectos.  La razón por la que usé los nombres de estos próceres era para demostrar que el puertorriqueño ha emigrado desde que Puerto Rico era Porto Rico y que las razones por las que lo ha hecho han sido tan variadas como los individuos que han emigrado.  En el pasado muchos puertorriqueños emigraron, se casaron con personas de otras nacionalidades, tuvieron hijos en otros paises, y algunos de ellos lamentablemente fallecieron en tierra extraña y nunca regresaron.  Eso es parte de lo que tiene que enfrentar el que emigra, y solo el que lo hace sabe cuan difícil es vivir en una tierra que no es la tuya, no importa cuales sean las razones que te llevaron a emigrar.  Es curioso que no utilizé los nombres de Lolita Lebrón, Rafael Cancel Miranda ni Oscar López para sostener mi punto de puertorriqueños independentistas que emigraron hacia los Estados Unidos, porque quería evitar que el sector de extrema derecha se enfureciera y perdiera la perspectiva del escrito acusándolos de “terroristas”, pero desperté la furia de la extrema izquierda.  Todos los próceres que emigraron lo hicieron por diversas razones, incluídas entre ellas el destierro, pero en muchos casos, incluído Don Pedro Albizu Campos cuando fue a estudiar a Harvard, era la búsqueda de nuevas experiencias y oportunidades lo que los motivaba.  Los próceres no nacieron siendo “próceres”.  Los próceres eran puertorriqueños de carne y hueso, con sueños personales, con inquietudes, con deseos de superación, de nuevas oportunidades y entre esos deseos se encontraba la liberación de su patria.  Hoy existen puertorriqueños con los mismos deseos, las mismas inquietudes, pero también con el mismo sueño de ver nuestra estrella brillar sola.  ¿Acaso “los próceres” fueron celebrados en el pasado por sus decisiones?  Todo lo contrario; un sector enorme de la sociedad en la que les tocó vivir los señalaba, los insultaba, los acusó de “traidores”y muchos cuestionaron su decisión de partir de su tierra natal.  En la columna que escribí NUNCA comparé los logros de nuestros próceres con NADIE, ni pretendo hacerlo ahora.  Cada cual vio la columna como quiso verla, y algunos usaron el escrito como una manera de exorcisar sus demonios políticos y de odio hacia el que piensa diferente a ellos. En el escrito humanice unas figuras míticas, las convertí en “carne y hueso” con el fin de que entendiéramos que han sido, son y serán millones los boricuas que abandonan nuestra isla, pero en su corazón permanece el amor por la tierra que nos vio nacer.  Una gran ironía de muchos “defensores de los próceres” es que hacen con los boricuas que emigran en el presente, lo mismo que la sociedad del pasado hizo con “los próceres”.  Quizás con el paso del tiempo, Lolita, Rafael y Oscar, dejen de ser “terroristas” y los ciudadanos de la República de Puerto Rico los llamen “próceres”, olvidando que en una ocasión fueron seres humanos.  La última y más grande lección que aprendí de toda la vorágine que provocó la columna, es que son muchos más los boricuas que entienden, respetan y son solidarios con aquellos puertorriqueños que salimos de la isla para radicarnos en otros lares y no recurren al insulto y a juzgarnos ya que cada cual conoce su verdadero camino, y a ellos les doy las gracias por todos los comentarios y mensajes que recibí de su parte.  A los otros, a los que les serví de “ejercicio de exorcismo” le comparto una frase que me envió mi querido amigo Manolo Castro: “Si los perros ladran Sancho, es señal de que cabalgamos”.

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“NO ME TOQUES EL CARRO”

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Durante los pasados dos días las redes sociales han servido de escenario para mostrar los altercados que se han dado entre conductores de Uber, taxistas, ciudadanos y turistas que han utilizado el servicio de Uber que recién comenzó a funcionar en la isla.  Podría dedicar semanas de publicaciones en el blog para discutir los pro y contra de Uber versus un taxi, de los requisitos que se necesitan para poder ser taxista en la isla versus los requisitos que se necesitan para ser conductor de Uber y sobre como la llegada de Uber a la isla afecta a las compañías de taxi locales versus Uber, la cual es una compañía norteamericana.  Va a ser difícil que podamos llegar a un acuerdo de manera fácil y sencilla a todos los aspectos que mencioné anteriormente ya que son muchos los factores a tomarse en consideración y son muchas las personas afectadas con esta nueva situación que enfrentan los puertorriqueños que utilizan este tipo de transportación.  De todas maneras no es mi propósito en esta columna asumir una postura en pro de los taxistas, ni en pro de los conductores de Uber porque tanto los taxistas, como los conductores de Uber son puertorriqueños o son personas que reciden en la isla y aportan a la economía del país con el pago de contribuciones.  Lo que si es mi propósito es destacar que estas situaciones que se están dando son de puertorriqueños o residentes en la isla contra puertorriqueños o residentes en nuestro país.  Tanto el taxista que reclama su derecho a trabajar, como el conductor que hace lo propio, son puertorrriqueños o personas que viven en nuestro patria.  Ambos son ciudadanos que se tiran a la calle día a día porque necesitan llevar el pan a sus mesas en un Puerto Rico donde se perfila que en un futuro no muy lejano la situación económica y las oportunidades de empleo van a empeorar y la crisis que nos arropa en este momento va a llegar probablemente a sus niveles más altos en mucho tiempo.  Hoy existe la posibilidad de trabajo para ambos; para el conductor de Uber y para el taxista.  Hoy todavía tenemos la capacidad de atraer al turista hacia nuestra isla y los taxistas tienen trabajo y los Uber también, pero hoy es que vemos a algunos taxistas lanzar piedras contra los carros de los conductores de Uber, hoy vemos como algunos taxistas atraviesan sus taxis frente a conductores de Uber, hoy leemos en la prensa que algunos taxistas vandalizan carros ante la mínima sospecha de que pueda ser un conductor de Uber aunque esto no sea así, y hoy algunos taxistas tratan de sembrar miedo entre los que intentan utilizar el servicio de Uber no permiténdole entrar a los carros y en algunos casos tratando de bajarlos casi a la fuerza del Uber.  No voy a negar las razones que puedan tener los taxistas de hacer sus reclamos, no voy a negar la frustración que pueda provocar el ver que a una compañía del exterior no se les exigen los mismos requisitos que a ellos, pero tampoco puedo aceptar ni aplaudir el uso de la violencia, de la intimidación y de los insultos contra aquellos que deciden ganar dinero como conductor de Uber o contra aquellos que deciden utilizar el servicio.  ¿Que los reclamos de los taxistas son genuinos?  No lo voy a negar, pero ensañarse contra otro ser humano que comparte el país contigo ya sea conductor de Uber o usuario del servicio es una estrategia que solo afecta a los ciudadanos.  ¿Quiénes son los responsables del problema de desigualdad en la regulación?  ¿Son los conductores de Uber los responsables?  ¿Son los usuarios de Uber los culpables de la situación?  No creo que ni el uno ni el otro sean a quienes se les intimide, se les insulten, se les agreda ni se le vandalicen sus automóviles.  Hoy pude ver una cara que no queremos ver de nuestro país y de nuestros ciudadanos.  Hoy vimos la cara de la violencia, la cara de la imposición mediante la fuerza, la cara de intimidar para lograr mis propósitos y la cara de aquellos que enfocan su rabia contra el más debil y no contra el que es el verdadero opresor.  Hoy, todavía mucha gente tiene trabajo, hoy el turismo todavía nos favorece, hoy todavía hay dinero circulando para que la gente pueda tomar Uber y taxis.  ¿Qué va a pasar cuando la crisis que se avecina haga casi imposible tener todas las cosas que hoy tenemos y nuestros semejantes intenten ganarse el pan de cada día como puedan hacerlo en una sociedad donde ya las oportunidades no sean las mismas?  Si hoy no estamos ante una situación desesperada y se recurre a la violencia y a la intimidación para no permitir que el consumidor decida que servicio prefiere; ¿qué va a suceder cuando la crisis llegue a su punto más alto?  Hoy vimos una cara muy fea de nuestro Puerto Rico y no hay excusa para justificarla ni defenderla, si no queremos ver situaciones en el futuro donde hermanos de una misma tierra se matan unos a los otros según ellos “para llevar el pan a su mesa”.  No olvidemos que al final del día todos somos residentes de esta tierra.

NO NECESITO A dIOS

 

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Usualmente escribo sobre las temas que las personas están comentando en las redes sociales en ese momento y los títulos de las columnas son tomados de algo que vi que alguien escribió en las redes sociales o en los comentarios de los periódicos en el internet.  Este escrito es hace dos años y mi facebook se encargó de recordármelo.  Al verlo nuevamente me hizo recordar cuantos escritos veo en las redes sociales  sobre dios, sobre los likes que debes dar para que dios te conceda cosas, los likes que debes dar para que dios sane a una persona, los likes que debes dar para que dios “salve a Puerto Rico” y mil cosas más que no tendría espacio en este blog para contarlo.  Hoy decido compartirlo en el blog porque está más vigente que nunca.  ¿O es que nunca dejará de estar vigente?

NO NECESITO A dIOS:

No necesito a dios para que provea el pan en mi mesa, para eso trabajo día a día. No necesito a dios para no hacerle daño a otras personas, para eso tengo el sentido común, el respeto y la solidaridad con los demás seres humanos. No necesito a dios para pedirle que me de cosas materiales o para que se me cumplan mis sueños, para eso me empeño, me educo, me preparo y lucho día a día. No necesito a dios para que me consiga quien me quiera de verdad, para eso lucho por ser honesto, serio, y empático con mis semejantes. No necesito a dios, para pensar que existe un infierno y un cielo, y que si me comporto de X o Y manera voy al infierno o voy al cielo, para eso tengo la conciencia que me dice lo que es la causa y el efecto. Si necesito a Dios porque soy su creación, si necesito a Dios porque soy parte de Él, y si necesito a Dios porque lo siento cada vez que abro los ojos, que respiro, que miro a la naturaleza y que veo la capacidad del ser humano y de los animales de expresar el amor. Mi relación con Dios no se basa en lo que se basa la tuya que es en el que dios sea tu proveedor, tu mago, tus controles, pero eso no significa que mi relación con Dios sea inferior a la tuya. Tu arrogancia de pensar que tu relación con dios es la única valiosa me hace reafirmarme que no necesito a tu dios, porque vivo muy feliz con Dios, el que se escribe en mayúscula.

“¡NO JODAS CON LA BANDERA!”

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Hace unos días apareció de luto la bandera de Puerto Rico que ocupaba la puerta de un edificio abandonado en la Calle San José del Viejo San Juan propiedad del artista puertorriqueño Nicky Quijano.  El cambio de colores a la famosa monoestrellada de la ciudad colonial ha provocado diversas reacciones de las personas a través de las redes sociales.  Han sido muchos los que se han indignado, y otros tantos los que han alabado la transformación.  Para el año 2011 la grabadora puertorriqueña Álvarez, utilizó la puerta del edificio abandonado como lienzo para su creación que tuvo como inspiración la bandera de la isla del encanto.  En aquel momento Quijano ofreció aquel espacio para que la artista expresara su arte sin quizás saber el significado que muchas personas darían a aquella pintura en su puerta.  Las banderas de todos los países son símbolos patrios, de eso no cabe duda, pero a su vez los símbolos patrios sirven y servirán de inspiración para la creación artística.  Podríamos entrar en la discusión si la “Monoestrellada” del Viejo San Juan es una bandera de Puerto Rico, o si es la obra de arte de Álvarez donde tomó la bandera como inspiración, pero ese no es el propósito de mi escrito.  De acuerdo al Reglamento sobre el uso de la bandera del Estado Libre Asociado de Puerto Rico (Reglamento 5282 del 3 de agosto de 1995) en su artículo XXV, sobre Usos Prohibidos: “La Bandera no debe tejerse ni bordarse sobre cojines, panuelos o articulos similares; ni ser impresa, ni grabada en servilletas, sean estas de cualquier material, ni en cajas, ni en ningun articulo que se haya de desechar por inservible.”  ¿Cuántos de aquellos que hoy critican el cambio en colores que hizo Álvarez a su obra de arte con la aprobación del dueño del edificio donde se encuentra la “bandera” han utilizado llaveros, camisetas, gorras, o muchos otros objetos comerciales que despliegan la bandera patria en ellos?  Es probable que muchos me contesten que esos son objetos, que esa no es la bandera, lo cual no voy a cuestionar, pero ahora les pregunto; ¿la obra de la artista puertorriqueña sí es una bandera aún cuando no es de tela, no tiene las medidas de la bandera y además, el triángulo es de color azul celeste y no azul marino como la bandera del Estado Libre Asociado de Puerto Rico? ¿No es una falta de respeto usar la bandera para fines comerciales y convertirlas en un objeto desechable de poco valor, pero si es una ofensa el que una artista tome como inspiración la monoestrellada para realizar su obra? Un artista es una persona que a través del talento que posee expresa sus emociones utilizando un medio para esto y a su vez su obra provoca emociones diversas en aquellos que tienen la oportunidad de apreciar el trabajo del artista.  Cuando Álvarez creó la “Monoestrellada” plasmando su sentido patrio en aquella puerta de un edificio abandonado, provocó miles de emociones en todos los que se tomaban fotos frente a su creación.  Hoy la realidad de Álvarez, y la de millones de puertorriqueños es diferente, hoy nuestro Puerto Rico es diferente, y hoy las emociones de la artista son diferentes.  Álvarez decidió expresar sus sentimientos nuevamente en su creación de la Calle San José del Viejo San Juan.  Hoy las emociones de los que aprecian su arte son diferentes.  Ojalá y el cambio de colores en la “Monoestrellada” hubiese servido para que entendiéramos que ya el Puerto Rico en que vivimos no es solamente el Puerto Rico de colores brillantes, el Puerto Rico de tomarnos fotos frente a “la puerta de la bandera”, el Puerto Rico de “beber cerveza y celebrar las fiestas” frente a “la puerta de la bandera”.  Hoy el Puerto Rico es diferente, y deberíamos todos reflexionar si estoy enfocando mi indignación hacia lo que es realmente importante para el bienestar de mi amada isla, o si solo quiero ser parte del coro de las redes sociales sobre el tema de moda.  Hoy Puerto Rico es diferente, hoy quizás Puerto Rico está de luto.  Síguenos en twitter@abimaelacosta y en facebook @abimaelacostawriter

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SI USTED, NO ME VENGA CON EL YO NO ME QUITO.

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¿Yo no me quito robándome la luz y el agua, o yo no me quito economizando ambas y pagando mi factura? ¿Yo no me quito apoyando al comerciante local o yo no me quito comprando en Walmart? ¿Yo no me quito pagando mis “taxes” o yo no me quito inventándome dependientes que no son ciertos? ¿Yo no me quito dando mi tiempo y labor a la comunidad a la que pertenezco o yo no me quito viendo como me paso de listo y me aprovecho de los demás? ¿Yo no me quito siendo activista cuando se necesita mi apoyo y mi voz en las calles o yo no me quito sentado frente a una computadora criticando a los que si protestan? ¿Yo no me quito hablando de los cuponeros y de los del caserio, o yo no me quito denunciado los abusos de los ricos y de Wall Street? ¿Yo no me quito criticando a los políticos del partido contrario, o yo no me quito informándome quien es quién en la política y rechazando a los pillos y mediocres aún cuando sean de mi partido? ¿Yo no me quito defendiendo la educación de mis hijos y la justicia social, o yo no me quito abogando porque mentes retrógradas y prejuiciadas quieran tomar control de la educación? ¿Yo no me quito apoyando a nuestros artistas y nuestros atletas, o yo no me quito viendo programas de chisme donde destruyen sus reputaciones?  ¿Yo no me quito luchando por el bienestar del país y rechazando leyes que nos quiten derechos y nos opriman, o yo no me quito aceptando y aplaudiendo todo lo que haga el opresor? ¿Yo no me quito  reconociendo los talentos de nuestros jóvenes productivos, o yo no me quito pendiente de la última payasada de la “figura de las redes sociales” de moda?  Hay muchos puertorriqueños que se han ido y desde la diáspora luchan con todas sus fuerzas por el bienestar de su patria, y también hay muchos que se quedan que ponen a su terruño como prioridad ante los intereses personales, y ninguno de estos “se quita”, ni en la isla, ni fuera de ella. Lo curioso es que la inmensa mayoría de estos no hace alarde de su “yo no me quito” ni se lo estruja a nadie en la cara, pero existen otros que “no se quitan”, pero solo piensan en su bienestar no importa como y los demás que miren a ver como resuelven.  A estos últimos, les digo que no me vengan con la hipocresía de “yo no me quito”. No está engañando a nadie.  Usted se quitó hace tiempo en ayudar a echar el país adelante. ¿O quizás nunca lo estuvo? Síguenos en twitter@abimaelacosta y en facebook @abimaelacostawriter

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“YO ODIO A LA MUJER DE COTTO”

El 21 de agosto de 1981 en Las Vegas, Nevada, un boxeador puertorriqueño campeón mundial perdió ante un boxeador mexicano.  El 21 de noviembre de 2015 en Las Vegas, Nevada, otro boxeador boricua campeón mundial pierde ante otro boxeador mexicano.  Ambos boxeadores eran hombres jóvenes, exitosos, millonarios y con una carrera boxística histórica.  Tanto Wilfredo Gómez como Miguel Cotto al momento de estas peleas eran glorias para nuestra patria y el hecho de perder estas contiendas provocó mucha frustración y coraje entre sus seguidores.  Sus fanáticos (y los faranduleros) de ambos púgiles necesitaban alguien sobre quien desquitar su ira y su frustración y en ambas ocasiones encontraron a las personas perfectas para vaciar todo su enojo.  Hoy las redes sociales están inundadas de los mensajes de odio, críticas y ataques contra Melissa Guzmán, si, porque “la mujer de Cotto” es un ser humano con personalidad y nombre propio y en el 1981 la prensa boricua y los chismes de comadres despotricaban contra la actriz puertorriqueña Johanna Rosaly.  Para muchos se nos puede hacer difícil entender el porque en aquel momento y ahora, los ataques se dirigían a estas dos féminas y no a los varones protagonistas del interés del público, pero cuando analizamos con detenimiento el hecho de que tanto Melissa como Johanna eran mujeres guapas, con poder adquisitivo, fama y con unas vidas que muchas mujeres y hombres desearían tener quizás podemos encontrar una lógica-ilógica a los sentimientos que han provocado en la masa.  En una sociedad donde el éxito se mide por lo que tienes, por como te ves y por cuánta fama tienes, el que Johanna y Melissa fueran “bellas, ricas y famosas” es una realidad muy difícil de tolerar para aquellas y aquellos que les ha tocado ser “uno/una del montón, pobre y Juan/ Juana del Pueblo”.  Estas dos damas representan lo que muchas y muchos quieren pero pocos consiguen.  La pregunta que nos debemos hacer es; ¿por qué no se ensañaron con Miguel y Wilfredo?  Esa es una pregunta que debemos hacernos y reflexionar sobre ella.  Melissa ha estado al lado de Miguel Cotto por cerca de dos décadas en las buenas y en las malas y hoy disfruta de las comodidades y los “lujos” que la lucha y el esfuerzo del trabajo de Miguel y el apoyo de ella les han concedido, pero eso es algo que muchas personas no pueden perdonar.  Johanna Rosaly fue y sigue siendo una mujer hermosa, inteligente, con una carrera envidiable pero todavía hoy 34 años después hay personas que la culpan por la derrota de Wilfredo Gómez.  Tenemos que empezar a amar más y respetar a nuestras mujeres y olvidarnos del mito de que Eva fue la que provocó toda la desgracia de los hombres.  Síguenos en twitter@abimaelacosta y en facebook @abimaelacostawriter

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