DE BAD BUNNY Y RAYMOND ARRIETA

raymond y bad bunny

Durante esta semana dos figuras del mundo del entretenimiento de Puerto Rico ocuparon lugares prominentes en las redes sociales.  Estas dos personalidades fueron el exponente de “trap” Bad Bunny y el comediante Raymond Arrieta.  Raymond Arrieta se vió involucrado en una controversia sobre un paso de comedia que provocó la indignación de un amplio sector de la población y que trajo expresiones públicas del liderato del “Movimiento Autónomo de Sordos” de Puerto Rico.  En el caso del cantante de trap, las controversias fueron mucho más amplias porque incluyeron al Gobernador de Puerto Rico Ricardo Rosselló y una maestra de la isla.

Raymond Arrieta es un comediante que se ha caracterizado por realizar anualmente una marcha con el fin de recaudar fondos para los pacientes del Hospital Oncológico de Puerto Rico.  A través de todos estos años esta encomiable gesta le ha traído a Raymond el cariño y el respeto de la mayor parte de los puertorriqueños.  Pocas personas deciden dedicarse tan comprometidamente con una causa y en el caso del comediante lo ha hecho poniendo en riesgo su propia salud por lo demandante físicamente de esta caminata.  Cualquier persona con “dos dedos de frente” alabaría esta gestión de Raymond.  Por otro lado, este mismo comediante es recordado por muchos como la persona que interpretó el personaje de “Florencio Melompujals”, “Mercedes Aburrida” y  “Pirulo El Colorao”.  Para los que no recuerden estos personajes voy a refrescarles la memoria.  El personaje de “Florencio Melon Pujals” era una parodia que tomaba como base al chismólogo Charlie Too Much, en el cual se mofaba de manera ofensiva de los homosexuales, donde usaba expresiones homofóbicas y alentaba al público a gritarle frases como “loca” y “pato” entre otras.  De hecho lo anunciaban como el “más pato” y el público lo recibía gritándole “pato”.  El personaje de “Mercedes Aburrida” era una parodia en la cual se burlaba del trabajo positivo que realizaba Mercedes Rodríguez, y el personaje de “Pirulo El Colora’o” era una burla y un estereotipo de un hombre negro.  En este personaje el comediante se pintaba de negro, lo que se conoce como “Blackface” y ha sido ampliamente discutido y analizado en los Estados Unidos.  Ha sido consistente de parte de Raymond Arrieta y de parte de infinidad de comediantes en Puerto Rico y otras partes del mundo el “hacer burla” de grupos minoritarios como la comunidad LGBTT, las mujeres y los negros por solo mencionar algunos.  Este es un hecho que podríamos discutir más ampliamente utilizando la “libertad de expresión” como punta de lanza pero ese no es el propósito de esta columna.

En el caso de Benito Antonio Martínez Ocasio, mejor conocido como “Bad Bunny”, recientemente utilizó una plataforma de exposición mundial como lo es el show de Jimmy Fallon para exponer la situación que sigue viviendo Puerto Rico luego del huracán María.  Esta presentación de Bad Bunny fue en cierta medida su “gran lanzamiento” en el mercado anglosajón dada la prominencia de este programa televisivo y el cantante de trap decidió usar ese momento para hablar de Puerto Rico, sin importarle lo adverso que pudiera ser esto en momentos como los que se viven en la nación como parte del ataque del Presidente Donald Trump y sus seguidores a todos aquellos que difieran de ellos.  Como dijera en el caso de Raymond Arrieta, cualquier puertorriqueño que ame a su país y que tenga “dos dedos de frente” tendría que ver lo positivo de esta acción del “trapero”.  De la misma manera ayer el cantante también rechazó “el apoyo” del Gobernador Ricardo Rosselló a su concierto y le dijo que había cosas más importantes en el país a las cuales le debería dedicar más tiempo como Gobernador incluyendo la educación pública.  Cuando vi estas expresiones me parecieron valientes y acertadas.  Por otro lado, Bad Bunny es la misma persona que escribe letras que fomentan la “cosificación” de la mujer, el machismo, la violencia y muchos otros males que aquejan nuestra sociedad.  Curiosamente aunque Bad Bunny le habla al Gobernador sobre la importancia de la educación, se enfrasca en una controversia con una maestra donde habla de “maestros malos” y “maestro buenos”, y menciona como “malos” a aquellos que le decían que se “callara y volviera a su asiento”, justo en el momento en que un padre puso una querella contra un maestro en Puerto Rico cuando existe un video que muestra la agresión de la que fue parte el maestro cuando le pedía a un estudiante que “se callara y volviera a su asiento”.

El Bad Bunny de las canciones, el de la carta de “maestros malos” y el Bad Bunny que le dice al Gobernador que la educación debe ser su prioridad y que habla de la situación después del huracán María son la misma persona.  El Raymond Arrieta que con sus personajes normaliza la burla, la homofobia, el racismo y el Raymond Arrieta que lucha en pro de los pacientes de cáncer son la misma persona también.  Raymond y Bad Bunny han realizado acciones positivas, pero también han sido instrumentos para perpetuar y fomentar prejuicios, discriminación y violencia, y son tan responsables de sus buenas acciones como de las malas.

Ya es tiempo que en nuestro país entendamos que hay que discutir los asuntos con seriedad, con profundidad, alejarnos de los fanatismos políticos, religiosos o en los casos del comediante y el “trapero”, fanatismos faranduleros.  Si Bad Bunny y Raymond Arrieta lo hacen mal, hay que criticarlos, hay que usar nuestra libertad de expresión para que se discutan esos asuntos, para que se reflexione sobre ellos, y si es posible para que se logren cambios de actitudes y hasta rectificaciones.  De la misma manera en el momento que “los Bad Bunnys” y los “Raymond Arrietas”, realicen acciones positivas también tenemos que hablar de ellas para que sirvan de ejemplo a otras personas.  Lo que no debemos hacer es cegarnos ni a favor ni en contra de una persona, y “dejarle pasar” cualquier expresión que hagan o condenarlas porque me caen bien o mal, porque no son de mi “nivel socioeconómico”, de mi “élite intelectual” o de mi generación. Ya es tiempo de que tratemos de desarrollar la capacidad de debatir las ideas, “atacar” con argumentos las malas acciones, pero cuando hablamos de personas que pueden hacer “cosas buenas” y “cosas malas” dejemos a un lado los personalismos y señalemos las acciones, no al ser humano.  Y quizás mucho peor que esto, es tratar de “normalizar” lo negativo, y traer a discusión otras figuras públicas que no vienen al caso para tratar de “defender” a su “favorito”: con el no-argumento de “Fulano dice cosas peores” o “yo vivo en una democracia y tengo libertad de expresión”.  Si queremos una mejor sociedad, tenemos que madurar en nuestro pensamiento y análisis.

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