LO QUE UNE EL AMOR NO LO SEPARE EL ODIO…

La reciente visita del Papa a Cuba y los Estados Unidos provocó diversas  reacciones. tanto de seguidores como de detractores.  Fueron infinidad los memes que se realizaron a favor de Jorge Mario Bergoglio y también en contra.  Uno de los aspectos que más provocó mi atención de toda esta madeja de eventos fue lo evidente que es la separación y la hostilidad existente entre los seguidores del Catolicismo y los de la fe Protestante. Quizás muchos piensen que es usual la rivalidad entre diferentes religiones pero cuando tanto el protestantismo como el catolicismo comparten como libro sagrado a la Biblia, a los que nos dejamos llevar por la lógica se nos hace un poco difícil entender tanta animosidad. ¿Acaso ambos sectores no creen en el mismo Dios y en Jesús?  Es mucho más sencillo comprender la falta de entendimiento entre musulmanes, judíos, cristianos, yorubas o los hinduistas entre otros, pero no es tan sencillo entender el porque se atacan sectores que comparten el mismo libro sagrado y el mismo Dios.  Aunque no profeso ninguna religión, comparto con algunos de estos grupos la creencia de la existencia de un orden divino y de un Ser Superior y por eso todo este asunto de la fe siempre ha llamado mi atención y le dedico mucho tiempo de análisis, por lo cual la visita a Estados Unidos y Cuba del Sumo Pontífice y sus secuelas me llevaron a reflexionar seriamente, descubriendo unos datos interesantes.  En la mayor parte de las ocasiones vemos como estas religiones creyentes en Dios y en Jesús se atacan las unas a otras a muerte y quizás podríamos pensar que es imposible lograr que se puedan unir en un fin común.  En las ocasiones que se ha intentado unir a estas organizaciones religiosas en apoyo de alguna causa de bien común para la sociedad la tarea ha sido muy difícil y ha terminado “como el rosario de la Aurora”.  Estuve pensando durante varios días si recientemente había habido un momento que yo recordara donde los líderes protestantes y los católicos se hubiesen unido en una causa común y recordé que realmente no había pasado tanto tiempo.  Durante el proceso que llevó la legislatura de Puerto Rico para aprobar proyectos de ley donde se protegieran los derechos de la comunidad LGBTT en la isla, lo que parecía imposible sucedió: ambos sectores del cristianismo dejaron al lado sus ataques, sus respectivas mofas, y el rechazo que sienten la una por la otra y se unieron.  Lo mismo sucedió más adelante cuando se estaba trabajando con los proyectos de perspectiva de género en el Departamento de Educación y más recientemente pasó lo mismo con el reconocimiento del derecho al matrimonio a las parejas del mismo sexo en los Estados Unidos y Puerto Rico.  No era imposible como muchos pensaban que los líderes protestantes y los católicos se uniesen y dejaran a un lado sus odios, solo faltaba un ingrediente: más odio.  Su odio hacia la comunidad LGBTT era mucho más fuerte que sus diferencias.  Hemos escuchado la frase que dice; “lo que une el amor no lo separa el odio”, y en este caso parece ser “que lo que separa el amor, solo lo une el odio”.