¡HOLA BEBECITOS!

Soy de los que piensan que cada cual decide como ganarse la vida y si la manera de lograrlo es haciendo lo que a uno más le gusta pues fenomenal entonces.  Tengo que admitir que aunque entiendo y reconozco la gran importancia de las redes sociales, la tecnología y los blogs, era muy poco lo que conocía del bloguero español Aless Gibaja.  Durante esta pasada semana pude percibir que los medios de comunicación de Puerto Rico dieron una cobertura enorme a la llegada de este señor a la isla para su participación en el “Vlog in Fest” que se celebró en el Centro de Convenciones de Puerto Rico.  Como acostumbro a hacer cuando llega a mi consideración algo o alguien que desconozco, hice un paseo por el internet para conocer un poco más del “interesante personaje”.  El Sr. Gibaja tiene una gran cantidad de seguidores, de eso no hay duda, y se pudo comprobar por la reacción de estos a su presentación en el importante espacio.  Recuerdo que cuando yo era muy jovencito admiraba figuras como Raúl Juliá, García Lorca, Salvador Dalí, Michael Jackson, John Travolta, Miguel Bosé, Farrah Fawcett, Donna Summer, Daniel Lugo, Lydia Echevarría y Johanna Rosaly entre otros, asi que el hecho de admirar a una persona y seguir sus ejecutorias no es algo que no pueda entender.  Otros amigos de mi infancia y adolescencia admiraban famosos atletas como Wilfredo Gómez y Roberto Clemente, o a cantantes como Danny Rivera, Wilkins y John Lennon, solo por mencionar algunos.  Mientras observaba a Aless Gibaja hablarle a sus “bebecitos” de “polvos mágicos” y de “love around the world” me preguntaba seriamente, que era lo que este caballero tenía que podía provocar la admiración de cientos de miles de jóvenes.  Tuve que ver muchos videos de este individuo tratando de encontrar ese “no se que” que le ven, y tengo que reconocer que todavía no lo encuentro pero como “para los gustos se hicieron los colores” decidí que pues, “que bueno por ellos si les gusta”.  El que el Sr. Gibaja no posea ningún talento artístico aparente, que sus mensajes no vayan más allá de “polvitos mágicos” y “love around the world” sin ubicarlo en un contexto de lo que sucede en nuestro mundo actual, y el hecho de que lo sigan cientos de miles de personas no me perturba tanto como la impresionante cobertura de prensa que le otorgaron los medios de comunicación en la isla.  La fama de estos personajes de las redes sociales se ha logrado precisamente a través del internet, lo que significa que probablemente sin la cobertura de medios, estos señores hubiesen tenido la capacidad de llenar el Centro de Convenciones para la mencionada actividad de blogueros.  En nuestro país hay infinidad de artistas trabajando día a día tratando de hacer teatro y cine, y me consta lo difícil que es para la mayoría de ellos lograr la cobertura de medios mínima para que sus obras teatrales y películas puedan recibir el apoyo del público.  Muchos compañeros se quejan constantemente que la prensa no los cubre y el ver la desmedida publicidad que ha recibido este señor en la isla me hace preguntarme; ¿qué convierte a este caballero en alguien mas importante para la prensa que un artista que se entrena, se educa, se prepara y trabaja fuertemente durante dias, meses y en ocasiones años para exponer su talento y su propuesta en una película u obra de teatro?  A la prensa se le conoce como el Cuarto Poder, y definitivamente lo es y eventos como “Watergate” y “El Cerro Maravilla” nos muestran cuan importante y necesarios son, pero invito a los amigos de la prensa a reflexionar; ¿qué hago con ese poder que me confiere el medio y a quién le otorgo el privilegio de exponerlo y convertirlo en una figura que tenga influencia sobre nuestra juventud? Es mucha la responsabilidad que tienen con el llamado “Cuarto Poder”, y al fin y al cabo, ustedes también son hacedores de nuestro futuro como pueblo teniendo ese poder en sus manos.

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QUEREMOS A DIOS DENTRO DE NUESTRAS ESCUELAS

Durante 18 años dediqué parte de mi vida a ser educador dentro del Departamento de Educación Pública de Puerto Rico. Como maestros tenemos una responsabilidad enorme para con nuestros estudiantes y por consiguiente con nuestro país. Un aspecto sumamente importante que debemos tomar en consideración cuando pretendemos educar a nuestros jóvenes son los dobles estándares que nos llevan a contradicciones ante los ojos del estudiante.  Como maestro de teatro presenté obras teatrales con mis alumnos en infinidad de ocasiones y en un país predominantemente cristiano como el nuestro es costumbre que antes de comenzar cada función se hiciese una oración, lo cual estuve haciendo durante muchos años aun cuando conocía que el Reglamento General de Estudiantes prohibe claramente “actividades que propendan al proselitismo político o religioso que produzcan un ambiente divisivo en la comunidad escolar, en los predios escolares durante el horario lectivo, excepto que la actividad esté autorizada por el director escolar y sea lícita y tenga un fin público y educativo.”  Una de las más grandes lecciones que recibí durante mis años de maestro vino de parte de un estudiante judío que en una ocasión se me acercó y me dijo respetuosamente que este tipo de actividades donde se seguían rituales o creencias del cristianismo lo hacía sentirse excluido e incómodo.  A partir de ese momento, entendí claramente, lo que el haberme criado entre una mayoría cristiana, no me había permitido ver hasta ese instante, y era el respeto a la diversidad de culto y a la no imposición del cristianismo en espacios públicos.  Durante muchos años no solo había sido partícipe de actividades proselitistas cristianas que producían un ambiente divisivo y que no tenían ningún fin público ni educativo, sino que había sido parte de los dobles estándares que tanto rechazaba.  Ese fue el momento en que entendí que no estaba educando con mi ejemplo, que estaba violentando el Reglamento General de Estudiantes, la separación de Iglesia y Estado y que les estaba diciendo a mis estudiantes con mi conducta que el Reglamento que tanto defendía podía ser violentado de manera selectiva.  Hoy vi en las redes sociales una foto de una actividad proselitista religiosa de unos estudiantes dentro de una escuela pública en Cataño y pude apreciar como muchos educadores decían que querían a Dios en las escuelas.  Solo me queda preguntarle a esos maestros; ¿dónde queda nuestro rol como educadores cuando invitamos a nuestros estudiantes a violentar el Reglamento General de Estudiantes y la Constitución del Estado Libre Asociado? Pobre ejemplo mediante el modelaje de conducta cuando nos dejamos llevar por los dobles estándares.