¡QUE SE VAYAN PA’ SU PAIS!

    Son muchos los motivos que llevan a una persona a emigrar.  Dado el hecho de Puerto Rico ser un territorio de los Estados Unidos muchas personas de diferentes partes del mundo han emigrado hacia la isla con el fin de eventualmente adquirir la ciudadanía norteamericana lo que provoca que la situación de los inmigrantes en los Estados Unidos incluya también a aquellos que han emigrado hacia nuestro país.  Durante la década de los sesenta y los setenta, hubo una ola migratoria hacia Puerto Rico procedente de Cuba.  Más adelante un número grande de dominicanos emigró hacia nuestra isla en búsqueda de mejores oportunidades para ellos y para sus hijos por la cercanía geográfica de ambas islas, al igual que lo han hecho en los Estados Unidos, los mexicanos por su cercanía con la frontera.  Tanto en los Estados Unidos como en Puerto Rico los inmigrantes se han tenido que enfrentar a la discriminación por su condición de inmigrantes y en gran parte de los casos, la discriminación por el color de su piel. Sería absurdo decir que los europeos de tez blanca que emigran a los Estados Unidos o Puerto Rico viven la misma discriminación que vive una persona de tez oscura o procedente de algún país pobre. ¿Cuántas veces hemos escuchado en nuestro país la famosa frase, “Que se vayan pa’ su país”?  Probablemente miles de veces. En nuestra isla hay oficialmente 68,000 dominicanos con ciudadanía norteamericana, mientras que el Consulado de República Dominicana en Puerto Rico señala que probablemente vivan en nuestra tierra sobre 200,000 dominicanos indocumentados, y hay quienes señalan que la cifra puede ser el doble.  Un dato que no podemos perder de perspectiva es el de todos los niños y niñas que nacen en Puerto Rico hijos de padres dominicanos indocumentados, lo cual sucede de igual manera en los Estados Unidos con los mexicanos principalmente y con personas de diferentes partes del mundo.  Es lógico que cada país establezca leyes de control de inmigración, pero también es importante que esas leyes migratorias sean justas y acorde al respeto de los derechos humanos.  ¿Qué sucede con un niño nacido en Puerto Rico de padres indocumentados?  ¿Cuál es su estatus migratorio? En los Estados Unidos y por consiguiente en Puerto Rico, la decimocuarta enmienda a la Constitución de los Estados Unidos afirma que todas las personas nacidas en los Estados Unidos tienen derecho a la ciudadanía estadounidense. Esta enmienda fue creada luego de la Guerra Civil en respuesta a la discriminación contra los afro-americanos. En la República Dominicana al menos 180,000 haitianos, de los 458,000 que calcula el gobierno que viven en territorio dominicano, quedaron susceptibles de ser deportados por carecer de documentos, en el marco del nuevo Plan de Regularización de Extranjeros de la República Dominicana donde miles de hijos de inmigrantes indocumentados haitianos nacidos en la República Dominicana a partir del 1929 fueron despojados de su nacionalidad dominicana y se les reemplazó por una tarjeta de residencia.  Invito a todos los que en este caso en particular han repetido la frase,“¡Que se vayan pa’ su país!”, a que reflexionen y se pregunten; ¿para que país se van a ir si se les arrebató la ciudadanía del único país que conocen como propio?  Este es un asunto complicado al que hay que buscarle una solución pero no podemos olvidar que esto es un asunto de derechos humanos. Les invito a la reflexión, pero sobre todo al autoanálisis. ¿Acaso no queremos lo mejor para nuestros hijos y nuestros compatriotas?  Pues lo mismo sucede con nuestros hermanos caribeños dominico-haitianos.

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