ENTRE “DESPACITO” Y “SUCH IS LIFE”

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En raras excepciones me expreso sobre trabajos de otros compañeros artistas, y las pocas veces que lo hago es con una sola intención: reconocer la labor de quienes realizan el proyecto y contribuir a que ese trabajo sea apoyado por otras personas a las cuales tengo alcance a través de mis redes sociales.  En una ocasión me expresé del contenido de un programa de comedia de la isla porque como adjunteño me había parecido ofensivo uno de sus pasos de comedia y esto sirvió para que recibiera muchos insultos y que en tres programas de radio se hablara negativamente de mi persona y se dijeran mentiras sobre mí, pero eso es parte de lo que se expone cada persona que se atreve a expresar su opinión públicamente.  Durante las últimas semanas he estado viendo en las redes sociales las reacciones de muchas personas al trabajo de un grupo de artistas puertorriqueños; específicamente me refiero al programa de comedia de WAPA TV, “Such is life” y a la canción “Despacito” de Luis Fonsi.  No voy a entrar en los méritos artísticos de ninguno de esos dos proyectos porque ese no es el propósito de esta columna.  Voy a enfocarme en lo que significan estos dos proyectos y en las reacciones de muchas personas a la canción del intérprete boricua y a la comedia protagonizada por “El Molusco”.  Comencemos por “Despacito”.  Esta canción ha logrado un éxito sin precedentes y ha permitido que muchas personas a través del mundo que no habían mostrado interés por la Isla del Encanto lo hayan hecho en este momento gracias a la canción del boricua.  La comedia “Such is life” comenzó a transmitirse a través de WAPA TV hace algunas semanas y se ha mantenido número 1 en los “ratings” en su horario desde el primer día de transmisión aunque sus números no han sido consistentes.  No creo que sea necesario hablar de la falta de talleres para los talentos puertorriqueños y que nos guste o no, esta comedia sirve para brindar trabajo a un grupo grande de talentos y técnicos boricuas.  Como mencionara anteriormente, no me interesa entrar en la discusión de los méritos artísticos de ambos proyectos pero si me interesa invitar a mis lectores a la reflexión sobre las reacciones de muchas personas a “Despacito” y “Such is life”.  Infinidad de los comentarios negativos que he leído sobre la canción y la comedia televisiva demuestran un enorme menosprecio y discrimen por lo que ellos llaman “la gente de caserío y los cafres”.  Yo puedo entender que una persona pueda considerar que ambos proyectos no cumplen con los estándares de calidad que él o ella considera aceptables, pero cuando enfocamos la crítica al asumido nivel socioeconómico de aquellos que disfrutan de esos proyectos debemos mirar esto con mucho más detenimiento.  Nuestro país está atravesando en estos momentos por probablemente la crisis más grande que hayamos tenido en la historia reciente de nuestro país.  Mientras la clase media sigue sufriendo los embates de las decisiones del Gobierno de turno y de la Junta de Control fiscal, parece ser que muchos puertorrriqueños no pueden entender que lo que se acerca va a provocar que siga aumentando la clase pobre del país y que la ya agonizante clase media siga desapareciendo.  O sea, que es muy probable que esos que hoy enfocan sus ataques a la clase pobre del país sean en un futuro no muy cercano un número más dentro de esa “gente de caserío y cafres”.  Con esto no me refiero a que todas las personas que van a perder sus empleos y van a sufrir el embate económico vayan a terminar viviendo en un residencial público, si no que para aquellos que se sienten superiores, los van a ver a ellos de la misma manera en que hoy ven a “la gente de caserío y cafres” solo por su nivel socioeconómico y les van a atribuir todos los comportamientos que ellos entienden que corresponden a “la gente de caserío y cafre”.  En esta misma semana vi una noticia sobre unas ayudas que el gobierno iba a brindar a través del Programa de Asistencia Temporal para Familias Necesitadas, y era preocupante ver los comentarios de las personas en las redes sociales y en los foros de los periódicos de la isla expresándose sobre las personas que cualificaban para estas ayudas.  ¿Adivinen cuál era la frase que más se repetía?  Si, esa misma, que ese dinero era para “los cafres del caserío”, sin ni siquiera entender que estas ayudan son temporeras para madres que crian hijos y no tienen pensión alimentaria.  Es como si en nuestro país se odiara al pobre.  Han sido pocas las personas que han entrado a analizar los méritos artísticos o musicales de la canción de Luis Fonsi, pero muchos han atacado con toda su saña la pieza musical porque según ellos es “reggaetton”, y eso es de “los cafres de caseríos”.  De la misma manera son muy pocos los comentarios que leí hablando de los méritos artísticos o de producción de “Such is life”, si no que volvía a ver los ataques dirigidos al aspecto socioeconómico.  Creo que nuestro país necesita de nosotros mucho más en este momento en que vivimos, y si nos preocupa tanto la calidad artística de lo que consumimos pues vamos a expresarnos con relación a eso y con argumentos de manera que los artistas que realizan los proyectos puedan ver el otro lado de la moneda y quizás podamos ayudar a crear conciencia y a elevar la calidad de los ofrecimientos artísticos, pero no “vistamos” la discriminación social y el prejuicio con una ropita de “apreciación artística e indignación”. Por último, este mensaje es para los artistas y los que se hacen llamar artistas: el tiempo que usa para atacar y destruir el trabajo de otro, es el mismo que puede usar para educarse, seguir creciendo como artista, pero sobre todo para crear.  Mientras usa ese tiempo para destruir, Luis Fonsi sigue escalando posiciones con su “Despacito” y El Molusco, sigue número uno en las encuestas con “Such is life”.  ¿Qué estás haciendo tú como artista?

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“ES UN MAL EJEMPLO PARA LA JUVENTUD”.

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El actor y cantante Ektor Rivera ha sido el eje de la controversia durante estos días luego de que “salieran a la luz pública” unas fotos del ex participante de “Objetivo Fama” junto a la actriz y cantante Ana Villafañe en las que se les veía en lo que mucha gente ha catalogado como una “actitud romántica”.  Yo no voy a entrar en esta columna a especular si esto es cierto, si es falso, si es una estrategia publicitaria de la producción de “On your feet” la cual Ektor protagoniza en Broadway.  No soy reportero de farándula ni mucho menos me interesa serlo. En lo que si voy a entrar es en las reacciones que esta situación ha provocado en un sector demasiado grande para mi gusto de la población; desde decirle al ganador del show “Que Viva The Chosen” producido por Jenniffer López que era una basura, que no valía nada, hasta desearle que muera de cáncer.

Tengo que admitir que aunque conozco la capacidad del ser humano para hacer cosas maravillosas y de la misma manera también sé que somos capaces de acciones muy negativas, el haber visto que una persona pudiera desearle a otra que muriera de cáncer no deja de impresionarme y preguntarme; ¿por qué una persona puede ser así contra alguien a quién probablemente ni siquiera conoce?  Mi padre padeció esa terrible enfermedad y fui testigo de lo que el cáncer puede hacer en el cuerpo y en el espíritu de una persona, por lo cual jamás en la vida podría entender como alquien puede desearle algo así a otra persona.  Recuerdo cuando el ex presidente venezolano Hugo Chávez enfermó de cáncer que el cantante puertorriqueño Willie Colón hizo un comentario alusivo a su enfermedad.  Quizás para algunos podía ser entendible que alguien se alegrara de que un político enfermara de cáncer; ¿pero desearle a un joven talentoso y con un futuro por delante una enfermedad como esta?  Esto sólo puede ser producto de una mente enferma y de un ser lleno de odio y frustración con su propia vida.

Varios de los comentarios que pude leer en las redes sociales decían que Ektor Rivera era un mal ejemplo para los jóvenes y esto si es algo que quiero discutir.  Ektor es un hombre que nunca se ha visto involucrado en asuntos de drogas, de violencia, hemos visto como es un buen hijo, y hasta el momento nunca en su carrera que lleva cerca de 20 años se había visto involucrado en ningún escándalo personal.  Ektor es un artista en todo el sentido de la palabra; canta, baila, actúa y es un excelente artista gráfico y plástico.  A todo esto añadimos que el bayamonés participó destacadamente en “Objetivo Fama”, fue uno de los ganadores de un show producido por Jennifer López, participó en proyectos dramáticos en la televisión, protagonizó varias obras teatrales y musicales y actualmente es la estrella principal de un musical en Broadway.  ¿No es esto un ejemplo de trabajo, preparación, lucha y perseverancia?  Definitivamente lo es.  Ahora; ¿a qué se refieren estas personas cuando alegan que “es un mal ejemplo para la juventud”?  ¿Están estas personas refiriéndose a un ejemplo de “moralidad”?  Aquí es donde debemos analizar con más detenimiento la situación.  Al momento no tenemos elementos de juicio suficientes para decir categóricamente que la conducta del cantante y actor “faltó a la moral” por el hecho de ser casado, porque el cantante alega que es una estrategia publicitaria de la producción, pero vamos a suponer que fueran ciertas las acusaciones que los programas de chismes hacen del incidente. ¿Nosotros como padres debemos delegar la responsabilidad de que otras personas ajenas a nuestra familia y a nuestros círculos cercanos sean los que se conviertan en modelos a seguir de nuestros hijos?  ¿No es mi responsabilidad como padre enseñarle a mi hijo que una persona puede ser talentosa y ser admirada por él o ella pero que algunas conductas de esa persona no son lo que yo deseo para la vida de él como mi hijo o hija?  ¿Acaso una figura pública tiene que vivir su vida como yo deseo que la viva para que le sea ejemplo a mis hijos?  ¿Qué derecho tengo yo para establecer bajo que parámetros “morales” otro ser humano va a regir su vida? Estas son unas preguntas que me gustaría que reflexionáramos antes de darle respuestas.

Un artista hace lo que sabe hacer, ya sea cantar, bailar, pintar, actuar, dirigir o escribir.  Eso es lo que mueve a un artista, eso es lo que lo hace respirar y levantarse cada día, la exposición en los medios de comunicación masiva es resultado de su trabajo y su talento, no es lo que necesariamente busca el artista como fin y en muchos casos aprende a manejarlo pero no es lo que quiere.  A aquellos que dicen que “si se metió a artista tiene que aguantar presión” les pregunto; ¿y si en la carrera que usted ama y con la que se gana la vida de repente le surgiera la misma atención de los medios, usted se retiraría o “tendría que aguantar presión”?  ¿Es Ektor Rivera un modelo positivo para la juventud?  El artista y el hombre que trabaja y lucha por sus sueños definitivamente lo es.  Ahora le voy a hacer una pregunta a todos esos que han despotricado contra el artista; ¿es usted un ejemplo para sus hijos, sus sobrinos, sus hermanitos, los niños y jóvenes de la comunidad a la que usted petenece?  Eso es lo que realmente le debe preocupar, que esos niños y jóvenes que están cerca de usted lo vean como ejemplo positivo porque al fin y al cabo usted es el que está cerca, usted es al que ven todos los días y de usted es que van a aprender muchas cosas que van a repetir y que van a formar su carácter como adultos.  Les voy a dar un consejo a esas personas que están tan indignadas con Ektor y que les preocupa que sea “un mal ejemplo para la juventud”: deje de estar pendiente de la vida de “los famosos” y no le enseñe a sus hijos con su ejemplo que ser “bochinchero” es una conducta normal y deseable, dedique ese tiempo que usa para sembrar veneno en las redes sociales a una actividad positiva con sus hijos, con sus sobrinos, con los jóvenes a los cuales dice preocuparle el “mal ejemplo” que puedan darle las figuras públicas.  Al fin y al cabo, ser bochinchero, promover el odio, la vulgaridad, los insultos y la pérdida de tiempo en actividades dañinas a la vida de otros, es el peor ejemplo que se le puede dar a nuestra juventud.   Hoy Ektor fue la “llave de pase” para dejar salir el odio de la incorformidad con las vidas propias.  Hoy fue Ektor, mañana va a ser cualquier otro famoso que les brinde la más mínima excusa para soltar su odio por no vivir sus vidas como hubiesen querido.

 

 

 

 

“ESE NI VIVE AQUÍ”- PARTE II

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Hace unos días escribí una columna que revolucionó las redes sociales.  En cuestión de horas las visitas al blog se catapultaron a cientos de miles de visitas, los comentarios en el blog y en mis redes sociales se convirtieron en miles y fue compartido por otros miles de personas.  En un momento fueron tantos los comentarios en facebook que tengo que reconocer que no pude seguir contestándolos ni comentando como acostumbro a hacer porque no tenía el tiempo para hacerlo.  Probablemente en el corto tiempo que llevo como “bloguero” no había aprendido tanto de los lectores como lo que he aprendido a partir de esta columna que titulé “ESE NI VIVE AQUÍ” y quiero compartir con ustedes que me leen las muchas cosas que descubrí gracias a las reacciones que la mencionada columna provocó.

Para los que no leyeron la columna que titularé de ahora en adelante; “ESE NI VIVE AQUÍ- PARTE I”, esa columna la escribí como una invitación a la reflexión sobre lo que yo como puertorriqueño independentista residente en Estados Unidos siento cada vez que veo en las redes sociales como un sector de mis compatriotas tratan a aquellos que por las razones que nosotros solo conocemos decidimos “emigrar”.  Todo el que conozca un poco de lo que es escribir para medios, y en esto incluyo los blogs, sabe que es necesario provocar la atención del público con el fin de que se interese en aquello que pretendes comunicar.  Eso es básico, para eso no hay que tener demasiado conocimiento, ni demasiada preparación académica.  Mientras mayor sea la cantidad de personas que logres capturar su atención, a más personas va a llegar tu mensaje, y con este propósito decidí utilizar un meme que está corriendo por las redes sociales donde se utiliza una foto del cantante René Pérez del grupo Calle 13.  El susodicho meme lee y cito;”QUIERE UN PUERTO RICO LIBRE E INDEPENDIENTE, VIVE EN NUEVA YORK”, y como nota al calce del meme recalca que su esposa es argentina, y su hijo nació en Estados Unidos.  En el momento que vi este meme entendí que era el momento justo, y “la gotita” que necesitaba para “arriesgarme” a escribir la columna.  Y sí, usé la palabra “arriesgarme” porque ahora comprobé que en muchas ocasiones es “un riesgo” expresar aquello que mucha gente no quiere escuchar ni leer.  En la columna de seis párrafos, solo menciono a René Pérez cuando aludo al meme que ha inundado las redes sociales, o sea, en una columna de seis párrafos, solo lo menciono en una oración.  Hoy me doy cuenta cuan importante fue que usara el nombre de René Pérez en una sola oración del escrito de SEIS párrafos y dónde solo menciono su nombre en una ocasión.  El solo hecho de mencionar al cantante de Calle 13 sirvió como detonante para mostrar un rostro de un sector de nuestros compatriotas: el rostro del odio y la intolerancia.  La columna, no era sobre René Pérez, la columna era sobre los puertorriqueños que viven en el exterior, y el sólo hecho de mencionar al cantante desató centenares de insultos hacia Pérez y por consiguiente, infinidad de improperios hacia mi persona.  Esa fue la primera lección:  hay un sector grande de nuestra población que aunque expresa preocupación por la violencia y la criminalidad que existe en nuestro país, ante algo tan sencillo como la mención de un cantante, pueden desatar una violencia sorprendente donde sin pensarlo dos veces atacan de palabra y en muchas ocasiones, palabras soeces a personas que no les han hecho nada y ni siquiera conocen personalmente.  ¿Es compatible quejarse de la criminalidad, nuestros políticos y de la violencia en las calles, y ser violento con aquellos que no coinciden contigo en tu manera de ver el mundo?  Una de las palabras que se repitió hasta el cansancio para atacar mi escrito fue “hipócrita”.  A mi me parece hipócrita hablar en contra de la violencia y ser violento.  Eso sí es ser hipócrita.

En la columna “ESE NI VIVE AQUI-PARTE I” también menciono los nombres de próceres como Eugenio María De Hostos, Ramón Emeterio Betances, Segundo Ruíz Belvis, Lola Rodríguez De Tió y Julia De Burgos.  Aquí fue donde recibí otra gran lección y otra cantidad enorme de insultos.  “Bruto”, “animal”, “idiota”, “mequetrefe”, “Hijo de Puta”, “basura”, “anormal”, y muchísimas palabras dentro de esta misma línea fueron usadas para dirigirse hacia mi persona por haber utilizado los nombres de estos próceres dentro de la columna. Hubo unos cuantos que me mandaron a estudiar de nuevo mientras me daban infinidad de datos históricos incorrectos.  La razón por la que usé los nombres de estos próceres era para demostrar que el puertorriqueño ha emigrado desde que Puerto Rico era Porto Rico y que las razones por las que lo ha hecho han sido tan variadas como los individuos que han emigrado.  En el pasado muchos puertorriqueños emigraron, se casaron con personas de otras nacionalidades, tuvieron hijos en otros paises, y algunos de ellos lamentablemente fallecieron en tierra extraña y nunca regresaron.  Eso es parte de lo que tiene que enfrentar el que emigra, y solo el que lo hace sabe cuan difícil es vivir en una tierra que no es la tuya, no importa cuales sean las razones que te llevaron a emigrar.  Es curioso que no utilizé los nombres de Lolita Lebrón, Rafael Cancel Miranda ni Oscar López para sostener mi punto de puertorriqueños independentistas que emigraron hacia los Estados Unidos, porque quería evitar que el sector de extrema derecha se enfureciera y perdiera la perspectiva del escrito acusándolos de “terroristas”, pero desperté la furia de la extrema izquierda.  Todos los próceres que emigraron lo hicieron por diversas razones, incluídas entre ellas el destierro, pero en muchos casos, incluído Don Pedro Albizu Campos cuando fue a estudiar a Harvard, era la búsqueda de nuevas experiencias y oportunidades lo que los motivaba.  Los próceres no nacieron siendo “próceres”.  Los próceres eran puertorriqueños de carne y hueso, con sueños personales, con inquietudes, con deseos de superación, de nuevas oportunidades y entre esos deseos se encontraba la liberación de su patria.  Hoy existen puertorriqueños con los mismos deseos, las mismas inquietudes, pero también con el mismo sueño de ver nuestra estrella brillar sola.  ¿Acaso “los próceres” fueron celebrados en el pasado por sus decisiones?  Todo lo contrario; un sector enorme de la sociedad en la que les tocó vivir los señalaba, los insultaba, los acusó de “traidores”y muchos cuestionaron su decisión de partir de su tierra natal.  En la columna que escribí NUNCA comparé los logros de nuestros próceres con NADIE, ni pretendo hacerlo ahora.  Cada cual vio la columna como quiso verla, y algunos usaron el escrito como una manera de exorcisar sus demonios políticos y de odio hacia el que piensa diferente a ellos. En el escrito humanice unas figuras míticas, las convertí en “carne y hueso” con el fin de que entendiéramos que han sido, son y serán millones los boricuas que abandonan nuestra isla, pero en su corazón permanece el amor por la tierra que nos vio nacer.  Una gran ironía de muchos “defensores de los próceres” es que hacen con los boricuas que emigran en el presente, lo mismo que la sociedad del pasado hizo con “los próceres”.  Quizás con el paso del tiempo, Lolita, Rafael y Oscar, dejen de ser “terroristas” y los ciudadanos de la República de Puerto Rico los llamen “próceres”, olvidando que en una ocasión fueron seres humanos.  La última y más grande lección que aprendí de toda la vorágine que provocó la columna, es que son muchos más los boricuas que entienden, respetan y son solidarios con aquellos puertorriqueños que salimos de la isla para radicarnos en otros lares y no recurren al insulto y a juzgarnos ya que cada cual conoce su verdadero camino, y a ellos les doy las gracias por todos los comentarios y mensajes que recibí de su parte.  A los otros, a los que les serví de “ejercicio de exorcismo” le comparto una frase que me envió mi querido amigo Manolo Castro: “Si los perros ladran Sancho, es señal de que cabalgamos”.

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“ESE NI VIVE AQUÍ”- PARTE I

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Eugenio María de Hostos se casó con una cubana en Venezuela, sus hijos nacieron en República Dominicana y Chile, estudió en España y sus restos están en República Dominicana. Ramón Emeterio Betances tuvo como compañera de vida a una dominicana, estudió y murió en Francia. Segundo Ruiz Belvis vivió en  Venezuela, Madrid, Nueva York y Chile donde murió a la edad de 38 años. Lola Rodríguez de Tió  vivió en Venezuela, Nueva York y Cuba donde falleció y yacen sus restos.  Julia de Burgos vivió en Cuba, en República Dominicana, su gran amor era dominicano, y los últimos años los vivió en Nueva York donde falleció. ¿Usted se atrevería a cuestionar los ideales independentistas de estos próceres de la patria porque no vivieron en Puerto Rico, porque sus parejas no eran boricuas y porque sus hijos no nacieron en la isla? Las circunstancia por las que una persona emigra son tan variadas como las personas que lo hacen.  En el Puerto Rico que nos ha tocado nacer y vivir a muchos de nosotros se han dado muchas condiciones que han motivado y en ocasiones forzado la salida de muchos puertorriqueños en búsqueda de un mejor futuro para los suyos, luchar por conseguir sus sueños, o sencillamente lo que deseaban estaba en un lugar lejando a la tierra que nos vio nacer.   Hostos, Betances, Ruiz Belvis, Lola y Julia amaban su patria y precisamente en muchos casos el hecho de amar a su nación los hizo salir de Puerto Rico y algunos de ellos, murieron lejos del terruño amado. Quizás las razones por las que el puertorriqueño emigra en la actualidad no sean tan altruístas como las de estos próceres, pero cada individuo conoce las razones que lo hacen alejarse de la comodidad que da vivir en tu tierra, tener a los suyos cerca y acostarse todas las noches con el cantar del coquí que hemos escuchado desde que nacimos.  Los puertorriqueños que emigran como los que se quedan en la isla tienen una idea de lo que desean para el futuro de la tierra que los vio nacer, y en muchos casos la idea de regresar en algún momento a la isla revolotea por su mente.  En la isla hay estadistas, hay estadolibristas y hay independentistas.  En el exilio también hay boricuas estadistas, estadolibristas e independentistas.  ¿Acaso el salir de tu país por las razones que sean cambia de un día para otro la idea de lo que quieres para tu país y los tuyos?  ¿Se cuestionan las ideas políticas de los boricuas que se mudan a cualquier otra parte del mundo que no sea Estados Unidos de acuerdo a su ideología política?  En Puerto Rico hay muchos estadistas, estadolibristas e independentistas que dia a dia luchan por mejorar con su trabajo y actitudes al país donde viven.  En el exilio hay muchos puertorriqueños estadistas, estadolibristas e independentistas que desde el exterior se preocupan y trabajan por el bienestar de nuestra isla. Lamentablemente de la misma manera hay en la isla y en el exterior un número más grande de lo que yo quisiera que solo piensan en su bienestar, y a quienes el pasado de la isla, el presente y el futuro les importa un “pepino angolo”.  Si no cuestionamos el sentido patrio de nuestros próceres del pasado por qué entonces lo hacemos de los ciudadanos del presente. Te invito a que antes de compartir un meme que dice que René Pérez de Calle 13 vive en Nueva York, se casó con una argentina y que su hijo nació en Nueva York, te hagas la pregunta; ¿qué hago yo por mi país para que sea un mejor Puerto Rico? Todavía estás a tiempo de tomarte clasecitas de historia y dejar de decir tonterías. Quizás a Hostos, Betances, Ruiz Belvis, a Lola y a Julia los criticaron en su momento pero la historia se encargó de poner a todos en su lugar.  Hoy ellos son parte de la historia, los demás quedaron en el olvido. 

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¿EL MOLUSCO ES UN ACTORAZO?

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Bueno, no iba a comentar del galardón entregado al Molusco en los Premios Juventud, pero he visto tantos comentarios de personas al punto de un colapso en las redes sociales que si voy a decir algo. ¡Sorry por mis amigos y familiares que están en “terapia intensiva” por el premio! Para los que no lo sepan, el reconocido locutor de radio obtuvo el premio en la categoría “Que actorazo” por su participación en la película “Domirriqueños”.  Los Premios Juventud son unos premios que realiza la cadena Univisión donde el público nomina y el público elige con sus votos. Los Premios no son premios donde un equipo de personas especializadas en la materia nominan y seleccionan. Vuelvo y aclaro: es el público quien nomina y es el público quien selecciona. No voy a juzgar las capacidades actorales de El Molusco porque no lo he visto actuar (aunque lo que ví en el trailer de Domirriqueños y me parece natural) y aunque no esté de acuerdo con su estilo, reconozco que tiene un público muy grande que lo sigue. En twitter tiene mas de un cuarto de millón de seguidores y en facebook ya sobrepasó el medio millón. Eso es un mérito grande y de ahi salen todos esos votos que lo hicieron ganar el premio. Hay un dato que es muy importante recalcar sobre su triunfo y es que la población mexicana en los Estados Unidos es de aproximadamente 35 millones de personas mientras que la población de boricuas en Estados Unidos es de 5 millones más los casi cuatro millones residentes en la isla. ¿Alguien se atreve a cuestionar el logro de El Molusco partiendo de estas realidades?  Yo no.  El Molusco hace lo que entiende que tiene que hacer y funciona porque los números así lo dicen. Ahora, para todos aquellos compañeros que han convulsado con el premio al Molusco les digo que mejor dediquen esas energías a enfocarse en sus proyectos, usar las redes sociales para promover lo que hacen y mercadearse en todas las maneras posibles porque finalmente son los seguidores de los artistas los que hacen que nuestros trabajos se vean, se lean, se escuchen, o solo se queden entre nuestros círculos de amigos. Yo llevo tiempo trabajando en mi blog y al momento he tenido sobre 150,000 vistas a las columnas y créame que “le meto bien duro” al trabajo en las redes sociales, asi que imagínese lograr tener más de medio millón de seguidores. Al público que se está “razgando las vestiduras” por el galardón que le dieron a Jorge Pabón, los invito a apoyar a los artistas puertorriqueños cada vez que hacen una obra de teatro, cada vez que se hace un proyecto para la televisión local, y cada vez que sale una película de calidad.  Les aseguró que si se demuestra con números que el público apoya al artista y a los proyectos locales, los productores y los canales no les quedará más remedio que tomarlo en cuenta porque este negocio se basa en números y resultados. ¿El Molusco es un actorazo?  Pues eso no me atrevo a afirmarlo, pero fue el público quien lo nominó y fue el público quien votó, así que en lo que se supone que son esos premios, ganó en buena lid y “El Molusco es un Actorazo.”

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¿QUÉ CULPA TIENE FATMAGUL?

La telenovela turca Fatmagul ha acaparado la atención de los televidentes puertorriqueños no tan solo ocupando los primeros lugares de sintonía si no provocando algo probablemente nunca antes visto en la TV boricua y es que se esté transmitiendo simultáneamente en dos emisoras competidoras.  El éxito de esta teleserie protagonizada por la actriz turca Beren Saat ha suscitado infinidad de reacciones entre los televidentes de la isla del encanto.  Por un lado están los fanáticos de la telenovela que disfrutan de cada segundo del melodrama y por otro lado están los que “odian” el proyecto porque “es una porquería de afuera”.  Fatmagul está basada en una novela literaria y se había realizado una versión cinematográfica antes de la versión televisiva.  Este proyecto se ha presentado en más de 42 paises con gran éxito.  Dada “la fiebre” de Fatmagul y los comentarios de los que la llaman “una porquería”, saqué un rato para ver la famosa telenovela y formar mi propia opinión.  Inmediatamente se puede percibir que esta teleserie tiene valores de producción, buenas actuaciones, paisajes impresionantes, buena dirección de cámaras, personajes interesantes y una premisa bastante pertinente como lo es la violencia contra la mujer.  Cualquiera que sepa apreciar lo que es un proyecto televisivo bien realizado entiende que Fatmagul no “es una porquería”, pero a la vez no está tan lejos de la verdad que ocupa el espacio que podría ocupar una producción puertorriqueña.  Probablemente no haya un puertorriqueño que desee con más fuerza que yo, el que hayan producciones boricuas constantemente en la televisión local, pero cuando veo una producción de calidad que se presenta en la televisión de la isla es justo que se reconozca como una buena producción y no que se menosprecie el proyecto por ser un proyecto extranjero.  Si eso fuera asi en el resto del mundo, proyectos puertorriqueños como El Hijo de Ángela Maria, Cristina Bazán, Coralito y Tanairí no hubiesen tenido la posibilidad de haberse convertido en éxitos internacionales como lo fueron.  De que en nuestra isla existe la capacidad y el talento para hacer producciones de calidad que puedan ser exitosas tanto en la isla como en el exterior no queda duda.  La mas reciente premiación de los “Suncoast Emmy Awards” fue prueba de que en Puerto Rico se puede producir programación televisiva de calidad, ya que proyectos boricuas fueron galardonados con 15 premios Emmy.  A esto se añaden proyectos como  Incógnita y Papi en Casa, los cuales contaban con buenos guiones, actores talentosos y buena producción desde la perspectiva de los presupuestos de nuestro país.  Es importante que los televidentes boricuas apoyen la producción televisiva local, pero hay que apoyar la producción local de calidad.  El hecho de que una producción sea extranjera no debe ser el motivo para que esta no sea apoyada, como el hecho de que una producción sea puertorriqueña tampoco debe ser la razón por la que cuente con el favor de los televidentes.  Es lamentable ver como de los proyectos de nuestra isla premiados internacionalmente pocos cuentan con un apoyo masivo en Puerto Rico.  La televisión es un negocio y en el mercado actual de esta industria es importante que los proyectos que se realizan en la isla tenga la capacidad de poder ser vendidos en el exterior para que sean económicamente rentables para los canales de televisión que los producen.  ¿Es posible lograr distribución internacional de proyectos puertorriqueños con pésimos libretos, improvisados y descuidados en producción y contenidos?  Definitivamente no.  No podemos tapar el cielo con un dedo; aunque nuestra isla está llena de profesionales excelentes en la industria de la TV, también es cierto que los principales canales televisivos tienen algunos programas de comedia vulgares, con mal llamados comediantes y seudo libretistas que están ocupando los espacios de los escritores, actores, directores y productores preparados y con verdadero talento.  Antes de tratar de decir que Fatmagul es una porquería como argumento para defender programas locales que nada aportan a la industria ni a una mejor sociedad, mejor debemos apoyar aquellos programas locales de calidad para que los canales de televisión que dan espacio a aquellos que producen  verdaderas “porquerías” se vean en la obligación de elevar la calidad de su programación porque estaría probado en las encuestas que los programas de calidad cuentan con el apoyo del público.  Este es el momento de que mostremos la falsedad del argumento de “eso le damos porque eso es lo que le gusta al público”. Eso le dan porque eso les cuesta más barato y exige menor esfuerzo.  Necesitamos una mejor calidad de televisión boricua y tenemos la capacidad y el talento para hacerlo.  Basta ya de culpar del todo a la producción extranjera si no apoyamos los proyectos de la isla que son de calidad y defendemos los que son chatarra televisiva.  Ahora los dejo con la pregunta; ¿Qué culpa tiene Fatmagul?Síguenos en twitter@abimaelacosta y en facebook @abimaelacostawriter

“LA BURLA ES PARTE DE NUESTRA CULTURA”

Recuerdo que cuando era pequeño se hablaba de que eramos un pueblo muy hospitalario y amable.  Parecía ser que en aquellos momentos el hecho de tratar a las personas con respeto y cariño era una característica que se le atribuía a nuestra cultura.  Tuve la oportunidad de vivir en Venezuela hace unos años y los venezolanos me hicieron sentir como en mi propia casa.  Cuando viajé a México, República Dominicana y Costa Rica hace unas décadas pude comprobar que esas características de hospitalidad y amabilidad eran compartidas por nuestros hermanos latinos en aquella época.  Hoy escuchando dos programas de radio donde se discutía el que un programa de comedia utilizara la figura del campesino puertorriqueño en tono de burla para hacer reir, me di cuenta que probablemente nuestra “cultura” ha cambiado.  Los conductores de los programas radiales no entendían como podía ser ofensivo que se ridiculizara al jíbaro puertorriqueño, que se insinuara que por ser de Adjuntas no se podía ser inteligente y que unos agricultores humildes se dedicaran a sembrar marihuana, lo cual en este momento es ilegal de acuerdo a las leyes de la isla.  En ambos programas se comenzó a atacar a los que se expresaban en contra de esa burla al jíbaro puertorriqueño, hasta el punto de decir que eran “estupideces” y comenzaron a hacer especulaciones sobre los motivos de estos reclamos. Por otro lado muchas personas se expresaban en las redes sociales diciendo que los adjunteños estaban “changuitos”, que eran unos llorones, ridículos, estúpidos y de que en este caso fue Adjuntas, pero pudieron haber utilizado cualquier otro pueblo para el paso de comedia.  Para estas personas no cabe en sus mentes que el asunto no es sobre Adjuntas, ni tan siquiera es nada contra ellos, si no contra su mensaje, es contra el hecho de recurrir a la burla y la humillación para hacer reir.  Lo lamentable es que estos programas radiales tuvieron la oportunidad de analizar y discutir los motivos de las personas que se sentían ofendidos, pudieron llevarle al público el mensaje que se puede diferir con respeto, pero optaron por atacar al emisor en lugar de debatir el mensaje con argumentos respetuosos.  Cuando los escuchaba vino a mi mente las situaciones que se suscitaron durante los juegos de la FIFA cuando el grito de la expresión “Puto” de parte de los hinchas, causó indignación y provocó que la Federación Mexicana de Futbol fuera multada por considerar como ofensiva y homofóbica la expresión de “puto” para insultar a los miembros de los equipos contrarios.  En aquel momento, tal como ahora en la situación de Puerto Rico, infinidad de personas despacharon el asunto con que “la burla es parte de nuestra cultura”, como si con ese argumento tuviéramos que aceptar el insulto y el “bullying” como algo que no se puede cambiar y que debemos integrar dentro de nuestros códigos de valores porque es inherente a nuestro espacio geográfico, a nuestras tradiciones y quizás hasta en nuestro ADN como latinos. Lo peor de todo este asunto es que si alguien se siente ofendido, inmediatamente se recurre a invalidar y minimizar la ofensa y luego recurrir a los insultos y la desacreditación de quienes se atreven a protestar haciendo uso de la libertad de expresión. Es como si con el insulto, la minimización de los planteamientos y el descrédito de los que se expresan pudieran callar a las personas. ¿Debemos preguntarnos cuándo en nuestros pueblos latinos fueron sustituidos los valores culturales de la hospitalidad y la amabilidad por los de la burla y el insulto?  La familia, la escuela, el estado, la Iglesia y los medios de comunicación contribuyen al proceso de formación de los individuos y por ende de nuestra sociedad que está compuesta de personas.  Los medios de comunicación masiva tienen dentro de sus propósitos el entretenimiento y eso es algo que no se discute y la comedia es parte de los recursos que podemos utilizar para hacer reir a nuestra gente y sacarlos por un momento de lo pesado del día a día que nos toca vivir, pero el hacer reir a la gente no tiene porque estar ligada a la humillación o el “bullying” ni a la vulgaridad.  Quizás ese es el recurso más sencillo de aquellos que no tienen el talento, la creatividad o la capacidad de hacerlo de otra manera, pero eso no significa que esto sea correcto.  El uso en la comedia de insultos y estereotipos sexistas, racistas, clasistas, xenofóbicos y homofóbicos no solo no es gracioso si no que demuestra la incapacidad de quien lo utiliza para hacer reir a su público de otra manera que no sea esta.  Las parodias y las sátiras son parte de lo que es la comedia, pero debemos vigilar la fina línea entre lo gracioso y lo insultante y parece ser que esto es algo que no solo un sector de nuestros hermanos latinos no entiende, si no que nuestros comunicadores mediáticos tampoco comprenden a cabalidad. Cuando una persona se ofende por la vulgaridad, la chavacanería y la burla y la humillación hacia sus semejantes no es que “no tenga sentido del humor y sea un acomplejado amargado” ni es que tiene “motivos ocultos” por los que se ofende, es que no aplaude las faltas de respeto, el “bullying” y las groserías y aspira a una mejor sociedad.  Cuando escucho que la falta de respeto a los seres humanos y el “bullying”es parte de nuestra cultura, tengo que responderles que no lo es, y en caso de que lo fuera pues entonces tenemos que eliminarlo de esas características que nos identifican como latinos.  Si la burla y la humillación de nuestros semejantes es parte de la cultura, pues los invito a que sustituyamos estas supuestas características de nuestra cultura latina por el respeto y la solidaridad.