“ES QUE LOS DOS TIENEN CULPA”

O'NEILL

Durante las últimas semanas ha acaparado la atención de los medios de comunicación del país y las redes sociales el acuerdo económico al que llegaron el alcalde de Guaynabo Héctor O’Neill y una mujer policía que lo acusó de acoso sexual, violación y violencia de género.  Recientemente el Gobernador Ricardo Roselló y la Comisionado Residente en Washington, Jennifer González han requerido la renuncia del primer mandatario.  Por otro lado, la representante Milagros Charbonier publicó en su twitter un comentario que lee así:”Si se quedan calladas por cualquier razón, así sea económica, no podremos protegerlas y alcanzar a todas aquellas que también son victimas.”  Es importante recordar que para octubre del 2016 salió a la luz pública que O’Neill estaba siendo señalado por acosar, violar y agredir físicamente a una mujer policía y tanto Ricardo Roselló, como Jennifer González y Milagros Charbonier se enteraron de estas alegaciones porque fueron difundidas a través de los medios de comunicación masiva.  En aquel momento, a pocas semanas de las elecciones, el Partido Nuevo Progresista hizo caso omiso a la información que fuera presentada sobre el candidato a alcalde a uno de los bastiones más importantes del PNP en la contienda electoral.  Aún con las alegaciones de abuso sexual y acoso que pesaban contra el alcalde de Guaynabo este prevaleció con casi 30 mil votos sobre su contrincante del Partido Popular Democrático.  Hoy a 5 meses de que se dilucidara la información que implicaba al alcalde, la prensa del país, los líderes políticos y el pueblo en general giran su atención al caso que en su momento fue casi ignorado por todos.  Cinco meses atrás una mujer alegaba haber sido violada, acosada y agredida físicamente por un hombre.  Hoy esa misma mujer llega a un acuerdo económico por $300,000 y eso si provoca que todo el mundo gire la atención al caso.  De inmediato surge la interrogante si la demanda va a ser pagada con fondos públicos y la marejada de comentarios que ha generado el caso ha inundado las redes sociales y los medios de comunicación.  Parece que a pocos le importaba en aquel momento el hecho de que una mujer hubiese sido víctima de un hombre que abusaba de su poder, pero hoy muchos les preocupa si la compensación que va a recibir la mujer policía va a ser pagada con fondos públicos.  ¿Dónde queda dentro de nuestra sociedad puertorriqueña el valor que se le otorga a la mujer como ser humano?  ¿Por qué Ricardo Roselló y Jennifer González como cabezas principales del PNP en octubre del 2016 no le pidieron la renuncia al alcalde?  ¿Por qué el silencio de líderes religiosos que se autodenominan como banderas de la moral como Wanda Rolón, Ricky Rosado y Puerto Rico por la familia?  ¿No es esto acaso un asunto de moral como para que estos pastores y sacerdotes hagan sentir su voz? Parece ser que un resultado eleccionario y el dinero son mucho más importantes para algunos que la vida y la dignidad de una mujer.  Milagros Charbonier hizo un llamado a las víctimas de violencia de género pero; ¿por qué la legisladora no hace ese mismo llamado a los hombres que abusan, violan, agreden y acosan a las mujeres?  Ahí radica la parte más grande del problema de la violencia de género: en el agresor.  ¿Por qué responsabilizar a la mujer-víctima de lo que está viviendo?  Es de todos conocidos que una de las principales opositoras a la educación sobre perspectiva de género en las escuelas públicas de la isla es precisamente Milagros Charbonier, y su mensaje en twitter refleja claramente la necesidad de educación sobre perspectiva de género en la misma representante quien responsabiliza a la víctima por la violencia de la que ha sido objeto.  Milagros Charbonier quiere hacernos creer que está en contra de la violencia de género, pero ha sido una de las más grandes piedras de tropiezo en el proceso de educar a futuras generaciones de hombres y mujeres sobre la equidad y el respeto entre los géneros.  Ayer recibí un mensaje en una de mis redes sociales donde un hombre decía referiéndose a la víctima de O’Neill,  que “esta mujer hace un show como todas las mujeres y ahora la gente le cree a ella”.  El comentario de ese hombre al que prefiero no llamarlo caballero, fue la chispa que encendió una discusión en mi facebook de muchas mujeres y hombres respondiéndole al individuo.  Lo lamentable de esto no es que el comentario de este señor sea uno aislado, si no que miles de personas a través de las redes sociales y los foros de internet se han expresado de manera similar y se han referido a la víctima de Héctor O’Neill como “puta”, y mil improperios más.  Una persona a la que le tengo aprecio me dijo que ambos eran culpables, refiriéndose al alcalde y a la mujer policía porque ella había tenido una relación consensual con él durante un tiempo.  ¿Acaso una mujer tiene la obligación de estar con un hombre el resto de su vida aún cuando ya no lo desee porque anteriormente sostuvo relaciones sexuales con él?  ¿El estar dentro de una relación consensual le da permiso a un hombre a acosar a una mujer que no quiere continuar con él?  ¿El haber sido amante de un hombre es razón suficiente para que este agreda a una mujer por no querer continuar con él y llegar al punto de violarla sexualmente?  Este es un caso que nos debe servir para reflexionar sobre la importancia de la educación sobre perspectiva de género en nuestras escuelas.  Necesitamos un país que entienda la necesidad de educar sobre respeto y equidad entre los géneros.  Necesitamos un país con líderes que no antepongan sus intereses políticos y agendas religiosas sobre la vida y la dignidad de una mujer.  Necesitamos legisladores que apoyen iniciativas y leyes que contribuyan a una sociedad de paz, justicia y equidad, no que legislen para acentuar la inequidad y para promover la discriminación.  Pero sobre todo mucho más importante, necesitamos unos ciudadanos educados sobre la equidad de género que entiendan de una vez y por todas que un hombre que utiliza su fuerza o su poder para someter a la mujer como un objeto que le pertenece y maneja a su antojo es el culpable de la violencia de género.  ¿Es que los dos tienen la culpa?  No, la culpa es de quién viola, acosa y agrede pero eso no lo vamos a poder ver hasta que nos quitemos de la cabeza el hecho de que la mujer tiene que comportarse de una manera determinada y si no lo hace es la culpable de todo lo que un hombre decida hacer con ella.

Anuncios