ENTRE “DESPACITO” Y “SUCH IS LIFE”

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En raras excepciones me expreso sobre trabajos de otros compañeros artistas, y las pocas veces que lo hago es con una sola intención: reconocer la labor de quienes realizan el proyecto y contribuir a que ese trabajo sea apoyado por otras personas a las cuales tengo alcance a través de mis redes sociales.  En una ocasión me expresé del contenido de un programa de comedia de la isla porque como adjunteño me había parecido ofensivo uno de sus pasos de comedia y esto sirvió para que recibiera muchos insultos y que en tres programas de radio se hablara negativamente de mi persona y se dijeran mentiras sobre mí, pero eso es parte de lo que se expone cada persona que se atreve a expresar su opinión públicamente.  Durante las últimas semanas he estado viendo en las redes sociales las reacciones de muchas personas al trabajo de un grupo de artistas puertorriqueños; específicamente me refiero al programa de comedia de WAPA TV, “Such is life” y a la canción “Despacito” de Luis Fonsi.  No voy a entrar en los méritos artísticos de ninguno de esos dos proyectos porque ese no es el propósito de esta columna.  Voy a enfocarme en lo que significan estos dos proyectos y en las reacciones de muchas personas a la canción del intérprete boricua y a la comedia protagonizada por “El Molusco”.  Comencemos por “Despacito”.  Esta canción ha logrado un éxito sin precedentes y ha permitido que muchas personas a través del mundo que no habían mostrado interés por la Isla del Encanto lo hayan hecho en este momento gracias a la canción del boricua.  La comedia “Such is life” comenzó a transmitirse a través de WAPA TV hace algunas semanas y se ha mantenido número 1 en los “ratings” en su horario desde el primer día de transmisión aunque sus números no han sido consistentes.  No creo que sea necesario hablar de la falta de talleres para los talentos puertorriqueños y que nos guste o no, esta comedia sirve para brindar trabajo a un grupo grande de talentos y técnicos boricuas.  Como mencionara anteriormente, no me interesa entrar en la discusión de los méritos artísticos de ambos proyectos pero si me interesa invitar a mis lectores a la reflexión sobre las reacciones de muchas personas a “Despacito” y “Such is life”.  Infinidad de los comentarios negativos que he leído sobre la canción y la comedia televisiva demuestran un enorme menosprecio y discrimen por lo que ellos llaman “la gente de caserío y los cafres”.  Yo puedo entender que una persona pueda considerar que ambos proyectos no cumplen con los estándares de calidad que él o ella considera aceptables, pero cuando enfocamos la crítica al asumido nivel socioeconómico de aquellos que disfrutan de esos proyectos debemos mirar esto con mucho más detenimiento.  Nuestro país está atravesando en estos momentos por probablemente la crisis más grande que hayamos tenido en la historia reciente de nuestro país.  Mientras la clase media sigue sufriendo los embates de las decisiones del Gobierno de turno y de la Junta de Control fiscal, parece ser que muchos puertorrriqueños no pueden entender que lo que se acerca va a provocar que siga aumentando la clase pobre del país y que la ya agonizante clase media siga desapareciendo.  O sea, que es muy probable que esos que hoy enfocan sus ataques a la clase pobre del país sean en un futuro no muy cercano un número más dentro de esa “gente de caserío y cafres”.  Con esto no me refiero a que todas las personas que van a perder sus empleos y van a sufrir el embate económico vayan a terminar viviendo en un residencial público, si no que para aquellos que se sienten superiores, los van a ver a ellos de la misma manera en que hoy ven a “la gente de caserío y cafres” solo por su nivel socioeconómico y les van a atribuir todos los comportamientos que ellos entienden que corresponden a “la gente de caserío y cafre”.  En esta misma semana vi una noticia sobre unas ayudas que el gobierno iba a brindar a través del Programa de Asistencia Temporal para Familias Necesitadas, y era preocupante ver los comentarios de las personas en las redes sociales y en los foros de los periódicos de la isla expresándose sobre las personas que cualificaban para estas ayudas.  ¿Adivinen cuál era la frase que más se repetía?  Si, esa misma, que ese dinero era para “los cafres del caserío”, sin ni siquiera entender que estas ayudan son temporeras para madres que crian hijos y no tienen pensión alimentaria.  Es como si en nuestro país se odiara al pobre.  Han sido pocas las personas que han entrado a analizar los méritos artísticos o musicales de la canción de Luis Fonsi, pero muchos han atacado con toda su saña la pieza musical porque según ellos es “reggaetton”, y eso es de “los cafres de caseríos”.  De la misma manera son muy pocos los comentarios que leí hablando de los méritos artísticos o de producción de “Such is life”, si no que volvía a ver los ataques dirigidos al aspecto socioeconómico.  Creo que nuestro país necesita de nosotros mucho más en este momento en que vivimos, y si nos preocupa tanto la calidad artística de lo que consumimos pues vamos a expresarnos con relación a eso y con argumentos de manera que los artistas que realizan los proyectos puedan ver el otro lado de la moneda y quizás podamos ayudar a crear conciencia y a elevar la calidad de los ofrecimientos artísticos, pero no “vistamos” la discriminación social y el prejuicio con una ropita de “apreciación artística e indignación”. Por último, este mensaje es para los artistas y los que se hacen llamar artistas: el tiempo que usa para atacar y destruir el trabajo de otro, es el mismo que puede usar para educarse, seguir creciendo como artista, pero sobre todo para crear.  Mientras usa ese tiempo para destruir, Luis Fonsi sigue escalando posiciones con su “Despacito” y El Molusco, sigue número uno en las encuestas con “Such is life”.  ¿Qué estás haciendo tú como artista?

“LA BURLA ES PARTE DE NUESTRA CULTURA”

Recuerdo que cuando era pequeño se hablaba de que eramos un pueblo muy hospitalario y amable.  Parecía ser que en aquellos momentos el hecho de tratar a las personas con respeto y cariño era una característica que se le atribuía a nuestra cultura.  Tuve la oportunidad de vivir en Venezuela hace unos años y los venezolanos me hicieron sentir como en mi propia casa.  Cuando viajé a México, República Dominicana y Costa Rica hace unas décadas pude comprobar que esas características de hospitalidad y amabilidad eran compartidas por nuestros hermanos latinos en aquella época.  Hoy escuchando dos programas de radio donde se discutía el que un programa de comedia utilizara la figura del campesino puertorriqueño en tono de burla para hacer reir, me di cuenta que probablemente nuestra “cultura” ha cambiado.  Los conductores de los programas radiales no entendían como podía ser ofensivo que se ridiculizara al jíbaro puertorriqueño, que se insinuara que por ser de Adjuntas no se podía ser inteligente y que unos agricultores humildes se dedicaran a sembrar marihuana, lo cual en este momento es ilegal de acuerdo a las leyes de la isla.  En ambos programas se comenzó a atacar a los que se expresaban en contra de esa burla al jíbaro puertorriqueño, hasta el punto de decir que eran “estupideces” y comenzaron a hacer especulaciones sobre los motivos de estos reclamos. Por otro lado muchas personas se expresaban en las redes sociales diciendo que los adjunteños estaban “changuitos”, que eran unos llorones, ridículos, estúpidos y de que en este caso fue Adjuntas, pero pudieron haber utilizado cualquier otro pueblo para el paso de comedia.  Para estas personas no cabe en sus mentes que el asunto no es sobre Adjuntas, ni tan siquiera es nada contra ellos, si no contra su mensaje, es contra el hecho de recurrir a la burla y la humillación para hacer reir.  Lo lamentable es que estos programas radiales tuvieron la oportunidad de analizar y discutir los motivos de las personas que se sentían ofendidos, pudieron llevarle al público el mensaje que se puede diferir con respeto, pero optaron por atacar al emisor en lugar de debatir el mensaje con argumentos respetuosos.  Cuando los escuchaba vino a mi mente las situaciones que se suscitaron durante los juegos de la FIFA cuando el grito de la expresión “Puto” de parte de los hinchas, causó indignación y provocó que la Federación Mexicana de Futbol fuera multada por considerar como ofensiva y homofóbica la expresión de “puto” para insultar a los miembros de los equipos contrarios.  En aquel momento, tal como ahora en la situación de Puerto Rico, infinidad de personas despacharon el asunto con que “la burla es parte de nuestra cultura”, como si con ese argumento tuviéramos que aceptar el insulto y el “bullying” como algo que no se puede cambiar y que debemos integrar dentro de nuestros códigos de valores porque es inherente a nuestro espacio geográfico, a nuestras tradiciones y quizás hasta en nuestro ADN como latinos. Lo peor de todo este asunto es que si alguien se siente ofendido, inmediatamente se recurre a invalidar y minimizar la ofensa y luego recurrir a los insultos y la desacreditación de quienes se atreven a protestar haciendo uso de la libertad de expresión. Es como si con el insulto, la minimización de los planteamientos y el descrédito de los que se expresan pudieran callar a las personas. ¿Debemos preguntarnos cuándo en nuestros pueblos latinos fueron sustituidos los valores culturales de la hospitalidad y la amabilidad por los de la burla y el insulto?  La familia, la escuela, el estado, la Iglesia y los medios de comunicación contribuyen al proceso de formación de los individuos y por ende de nuestra sociedad que está compuesta de personas.  Los medios de comunicación masiva tienen dentro de sus propósitos el entretenimiento y eso es algo que no se discute y la comedia es parte de los recursos que podemos utilizar para hacer reir a nuestra gente y sacarlos por un momento de lo pesado del día a día que nos toca vivir, pero el hacer reir a la gente no tiene porque estar ligada a la humillación o el “bullying” ni a la vulgaridad.  Quizás ese es el recurso más sencillo de aquellos que no tienen el talento, la creatividad o la capacidad de hacerlo de otra manera, pero eso no significa que esto sea correcto.  El uso en la comedia de insultos y estereotipos sexistas, racistas, clasistas, xenofóbicos y homofóbicos no solo no es gracioso si no que demuestra la incapacidad de quien lo utiliza para hacer reir a su público de otra manera que no sea esta.  Las parodias y las sátiras son parte de lo que es la comedia, pero debemos vigilar la fina línea entre lo gracioso y lo insultante y parece ser que esto es algo que no solo un sector de nuestros hermanos latinos no entiende, si no que nuestros comunicadores mediáticos tampoco comprenden a cabalidad. Cuando una persona se ofende por la vulgaridad, la chavacanería y la burla y la humillación hacia sus semejantes no es que “no tenga sentido del humor y sea un acomplejado amargado” ni es que tiene “motivos ocultos” por los que se ofende, es que no aplaude las faltas de respeto, el “bullying” y las groserías y aspira a una mejor sociedad.  Cuando escucho que la falta de respeto a los seres humanos y el “bullying”es parte de nuestra cultura, tengo que responderles que no lo es, y en caso de que lo fuera pues entonces tenemos que eliminarlo de esas características que nos identifican como latinos.  Si la burla y la humillación de nuestros semejantes es parte de la cultura, pues los invito a que sustituyamos estas supuestas características de nuestra cultura latina por el respeto y la solidaridad.