DE COEHLO, BEATRIZ Y LAS ESCUELAS

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¡LO QUE HACE FALTA ES LA PENA DE MUERTE!

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Seis miembros de una misma familia mueren en Dorado como resultado de un accidente provocado por un tiroteo entre individuos que viajaban en dos vehículos ajenos a la familia fallecida.  Nuevamente personas inocentes se convierten en víctimas de acciones de individuos aparentemente involucradas en el narcontráfico.  Eventos como este donde tres niñas y dos adultos pierden la vida deberían servir para que reflexionáramos hacia donde estamos caminando como pueblo, y que pensáramos aunque fuera por un momento si lo que hemos hecho hasta ahora ha funcionado o ha contribuído a que vivamos en una sociedad tan violenta como la que tenemos y en que medida hemos contribuído u obstaculizado el narcotráfico.  En un momento en el que deberíamos hacer una mirada introspectiva sobre el trágico evento, muchos deciden utilizar el discurso violento para combatir la violencia que se pasea por las calles de nuestro país.  “Aquí lo que hace falta es la pena de muerte”, “Lo que hay que hacer es matarlos a todos”, “Que me los dejen a mí que yo los pico en cantos”.  Estos son solo algunos de los comentarios que se repiten hasta la saciedad en las redes sociales y en los comentarios de los foros de la prensa electrónica sobre esta noticia.  Esto no está muy lejos de los comentarios que podemos leer cuando se publica alguna noticia sobre abuso sexual a un menor donde gran parte de la ciudadanía habla de todas las aberraciones sexuales que le harían al sospechoso del abuso, y se ríen, disfrutan, y hacen chistes de todo lo que quisieran que le hicieran sexualmente en la cárcel al sospechoso del delito.  Estas personas hablan en contra de la violencia, pero para hacerlo recurren a actitudes igual o más violentas que los hechos que provocan su indignación.  Es como si utilizaran la tragedia que les tocó vivir a otras personas como válvula de escape para su propia violencia y furia.  No hay que ser demasiado brillante para darnos cuenta con esto que vivimos en un país enfermo emocionalmente, un país que necesita repensarse, un país que necesita salir de “soluciones violentas” y llenas de odio, o de dejar de achacar a los políticos y el estatus todos los males sociales de nuestro país.  Con esto no quiero decir que gran parte de nuestros males sociales no estén relacionados de alguna manera u otra a nuestra condición colonial, pero es importante en este momento reflexionar sobre quienes somos como sociedad y cómo nos comportamos y reaccionamos ante eventos como este.  Existen muchos factores que pueden llevar a un individuo a las adicciones, y mientras existan consumidores para las drogas el narcontráfico continuará.  A su vez, existen muchas maneras para el manejo de la venta y consumo de drogas que han funcionado en otros países que han redundado en la reducción de la criminalidad.  Igualmente cuando una persona decide quitarle la vida a otra por intereses económicos, es claro que los valores de esa persona le permiten decidir que vidas merecen respeto, y cuáles vidas no lo merecen partiendo de su escala de valores y el respeto al ser humano.  Hay muchas medidas que se han puesto en el tapete o en la discusión pública que podrían ayudar a manejar el asunto de la adicción a drogas, el narcotráfico y la criminalidad que esta actividad delictiva provoca.  Ya se ha comprobado en otras partes del mundo que estas estrategias y legislación ha provocado una reducción dramática en los crímenes violentos asociados a la venta y consumo de estupefacientes, pero un sector grande de la sociedad, probablemente ese mismo que propone “violencia contra violencia” se opone a la mayor parte de estas opciones por “convicciones morales y/o religiosas.”  De la misma forma, probablemente ese mismo sector es el que se opone férreamente a las iniciativas educativas que fomentan la equidad entre todos los seres humanos.  Mientras más eduquemos a nuestros ciudadanos sobre el respeto, el amor y el valor de la vida y la dignidad de todos los seres humanos, mas adelantaremos en la búsqueda de que nadie entienda que una vida humana es más o menos valiosa que otra.  Muchos de los que presentan oposición a leyes o iniciativas que promueven el respeto y la equidad de derechos y oportunidades para todos los seres humanos aluden también a “principios religiosos y morales” para su oposición a medidas que puedan adelantar la equidad y el respeto hacia todas las personas.  Queremos resultados diferentes pero no estamos dispuestos bajo ninguna circunstancia a cambiar los estilos que hemos llevado hasta el momento que claramente no han funcionado.  Queremos acabar con la violencia pero fomentamos la violencia hacia otros seres humanos con nuestro discurso violento y de no respeto a la dignidad y la vida humana.  Tragedias como la que ha tocado a esta familia del pueblo de Dorado deben servir para que reflexionemos sobre que estamos haciendo mal, y para que nos demos cuenta que tenemos que tomar acción ya para manejar el grave problema del narcotráfico en la isla, y que tenemos que luchar con todas las fuerzas para que el respeto a la dignidad y a la vida humana sea prioridad en la educación de nuestros ciudadanos y esto le corresponde al estado ya que las familias evidentemente han fallado al respecto.  Es tiempo de quitarnos el “disfraz de religiosidad y moralidad” hipócrita que usamos para camuflajear otras intenciones, y movernos a buscar verdaderas soluciones porque definitivamente lo que hemos hecho hasta el momento, no ha funcionado.

ENTRE “DESPACITO” Y “SUCH IS LIFE”

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En raras excepciones me expreso sobre trabajos de otros compañeros artistas, y las pocas veces que lo hago es con una sola intención: reconocer la labor de quienes realizan el proyecto y contribuir a que ese trabajo sea apoyado por otras personas a las cuales tengo alcance a través de mis redes sociales.  En una ocasión me expresé del contenido de un programa de comedia de la isla porque como adjunteño me había parecido ofensivo uno de sus pasos de comedia y esto sirvió para que recibiera muchos insultos y que en tres programas de radio se hablara negativamente de mi persona y se dijeran mentiras sobre mí, pero eso es parte de lo que se expone cada persona que se atreve a expresar su opinión públicamente.  Durante las últimas semanas he estado viendo en las redes sociales las reacciones de muchas personas al trabajo de un grupo de artistas puertorriqueños; específicamente me refiero al programa de comedia de WAPA TV, “Such is life” y a la canción “Despacito” de Luis Fonsi.  No voy a entrar en los méritos artísticos de ninguno de esos dos proyectos porque ese no es el propósito de esta columna.  Voy a enfocarme en lo que significan estos dos proyectos y en las reacciones de muchas personas a la canción del intérprete boricua y a la comedia protagonizada por “El Molusco”.  Comencemos por “Despacito”.  Esta canción ha logrado un éxito sin precedentes y ha permitido que muchas personas a través del mundo que no habían mostrado interés por la Isla del Encanto lo hayan hecho en este momento gracias a la canción del boricua.  La comedia “Such is life” comenzó a transmitirse a través de WAPA TV hace algunas semanas y se ha mantenido número 1 en los “ratings” en su horario desde el primer día de transmisión aunque sus números no han sido consistentes.  No creo que sea necesario hablar de la falta de talleres para los talentos puertorriqueños y que nos guste o no, esta comedia sirve para brindar trabajo a un grupo grande de talentos y técnicos boricuas.  Como mencionara anteriormente, no me interesa entrar en la discusión de los méritos artísticos de ambos proyectos pero si me interesa invitar a mis lectores a la reflexión sobre las reacciones de muchas personas a “Despacito” y “Such is life”.  Infinidad de los comentarios negativos que he leído sobre la canción y la comedia televisiva demuestran un enorme menosprecio y discrimen por lo que ellos llaman “la gente de caserío y los cafres”.  Yo puedo entender que una persona pueda considerar que ambos proyectos no cumplen con los estándares de calidad que él o ella considera aceptables, pero cuando enfocamos la crítica al asumido nivel socioeconómico de aquellos que disfrutan de esos proyectos debemos mirar esto con mucho más detenimiento.  Nuestro país está atravesando en estos momentos por probablemente la crisis más grande que hayamos tenido en la historia reciente de nuestro país.  Mientras la clase media sigue sufriendo los embates de las decisiones del Gobierno de turno y de la Junta de Control fiscal, parece ser que muchos puertorrriqueños no pueden entender que lo que se acerca va a provocar que siga aumentando la clase pobre del país y que la ya agonizante clase media siga desapareciendo.  O sea, que es muy probable que esos que hoy enfocan sus ataques a la clase pobre del país sean en un futuro no muy cercano un número más dentro de esa “gente de caserío y cafres”.  Con esto no me refiero a que todas las personas que van a perder sus empleos y van a sufrir el embate económico vayan a terminar viviendo en un residencial público, si no que para aquellos que se sienten superiores, los van a ver a ellos de la misma manera en que hoy ven a “la gente de caserío y cafres” solo por su nivel socioeconómico y les van a atribuir todos los comportamientos que ellos entienden que corresponden a “la gente de caserío y cafre”.  En esta misma semana vi una noticia sobre unas ayudas que el gobierno iba a brindar a través del Programa de Asistencia Temporal para Familias Necesitadas, y era preocupante ver los comentarios de las personas en las redes sociales y en los foros de los periódicos de la isla expresándose sobre las personas que cualificaban para estas ayudas.  ¿Adivinen cuál era la frase que más se repetía?  Si, esa misma, que ese dinero era para “los cafres del caserío”, sin ni siquiera entender que estas ayudan son temporeras para madres que crian hijos y no tienen pensión alimentaria.  Es como si en nuestro país se odiara al pobre.  Han sido pocas las personas que han entrado a analizar los méritos artísticos o musicales de la canción de Luis Fonsi, pero muchos han atacado con toda su saña la pieza musical porque según ellos es “reggaetton”, y eso es de “los cafres de caseríos”.  De la misma manera son muy pocos los comentarios que leí hablando de los méritos artísticos o de producción de “Such is life”, si no que volvía a ver los ataques dirigidos al aspecto socioeconómico.  Creo que nuestro país necesita de nosotros mucho más en este momento en que vivimos, y si nos preocupa tanto la calidad artística de lo que consumimos pues vamos a expresarnos con relación a eso y con argumentos de manera que los artistas que realizan los proyectos puedan ver el otro lado de la moneda y quizás podamos ayudar a crear conciencia y a elevar la calidad de los ofrecimientos artísticos, pero no “vistamos” la discriminación social y el prejuicio con una ropita de “apreciación artística e indignación”. Por último, este mensaje es para los artistas y los que se hacen llamar artistas: el tiempo que usa para atacar y destruir el trabajo de otro, es el mismo que puede usar para educarse, seguir creciendo como artista, pero sobre todo para crear.  Mientras usa ese tiempo para destruir, Luis Fonsi sigue escalando posiciones con su “Despacito” y El Molusco, sigue número uno en las encuestas con “Such is life”.  ¿Qué estás haciendo tú como artista?

A MI HERMANO POLICÍA

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Hace unos días se suscitó un incidente frente a las instalaciones de la Fundación Sila María Calderón donde un grupo de estudiantes de la Universidad de Puerto Rico se enfrentaron a la escolta del Presidente del Senado de Puerto Rico Thomas Rivera Schatz.  Este evento provocó que nuestro ya dividido pueblo, lo hiciera aún más asumiendo posturas en favor de los estudiantes o del presidente del Senado de Puerto Rico.  Los comentarios en contra de los manifestantes que luchan por defender la educación pública no se hicieron esperar, y por otro lado los comentarios ofensivos hacia los miembros de la policía también afloraron por centenares.  En mi carácter personal, como escritor estoy acostumbrado a que a algunas personas les puedan desagradar mis escritos y planteamientos y que como resultado de esto me usen como válvula de escape para descargar sus insultos en alguien.  Esto es una experiencia que recibo constantemente y a la que ya estoy más que acostumbrado, pero a lo que no estaba acostumbrado era a ver que se atacara a un miembro de mi familia públicamente en las redes sociales, que se incitara a la violencia hacia su persona y mucho menos que se hiciera partiendo de una premisa falsa y sobre todo difamatoria.  Tengo que admitir que respire hondo antes de reaccionar cuando vi la información falsa que la página de facebook Policias abusadores-tíralos al medio estaba compartiendo de mi hermano pequeño por el mero hecho de pertenecer a la uniformada.  Luego de que me comunicara con los administradores de la página de facebook que publicó la información falsa y difamatoria sentí cierto alivio al ver que retiraron la publicación que atacaba de manera injusta y falsa a mi hermano.  No pasó mucho tiempo antes de que me pusiera a pensar que habían retirado una información falsa sobre mi hermano pero no habían aclarado que  la habían retirado porque era una información falsa.  O sea, que el daño ya estaba hecho ante todas esas personas que hubiesen podido ver esa publicación antes de que fuese retirada.  El que me hubiese tocado de cerca también me hizo preguntarme: ¿cuántos de esos otros agentes de la policia que atacaban en esa página podrían haber sido colocados allí de manera falsa y difamatoria como lo habían hecho con mi hermano?  Esa contestación no la tengo, pero me puso a pensar durante varios días y es la que motiva esta columna.  Estoy en total desacuerdo con el uso de la fuerza y sobre todo la fuerza excesiva en el manejo de situaciones en manifestaciones de protesta que se realicen de manera pacífica.  No podemos negar que la Policía de Puerto Rico se ha visto involucrada en muchos actos de uso excesivo de la fuerza y que la División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia federal ha tenido que intervenir al respecto.  Esto son hechos comprobables, no es mi opinión, pero de la misma manera existen oficiales de la policía que hacen su trabajo sin abusar del poder que les otorga el uniforme y como es incorrecto acusar a los estudiantes de “delincuentes” como hiciera el Presidente del Senador Thomas Rivera Schatz, asi mismo es incorrecto acusar a un oficial de “abusador” sin que esto sea cierto y mucho menos promover en las redes sociales persecución y violencia hacia él.  Aunque el policía que le toca como trabajo “proteger” a una persona como Thomas Rivera Schatz se convierte en un instrumento del opresor y no lo podemos ver de otra manera, ese policía también es un ciudadano, que puede ser nuestro amigo, nuestro vecino, nuestro tio, nuestro primo, nuestro hijo o como en mi caso, nuestro hermano.  Mientras esos agentes de la policía se ganaban la antipatía y el insulto de muchos puertorriqueños, precisamente en esos mismos momentos, no muy lejos de allí, en el Capitolio, esos mismos a los que estos agentes estaban protegiendo, se encontraban confabulando para quitarle derechos adquiridos a los empleados públicos incluídos los miembros de la policía mediante el proceso de aprobación del Proyecto de la Cámara 938.  El policía no es mi enemigo, el estudiante no es mi enemigo, el manifestante no es mi enemigo.  Mi enemigo es el gobierno opresor y la Junta de Control Fiscal que actúan en conjunto para despojarme de mis derechos como empleado de la empresa privada y gubernamental, y que quienes realmente ganan al dividirnos entre “comunistas revoltosos y pelús” y “policías puercos” son realmente los que son los arquitectos de nuestra destrucción como pueblo.  Hoy le digo a mi “hermano Pelú comunista”, a mi hermano policía, a mi hermano estadolibrista, a mi hermano estadista, a mi hermano soberanista, que nuestro enemigo no somos nosotros mismos, el enemigo es el opresor, hacia ese debe estar dirigida nuestra acción, nuestro coraje, y contra ellos es que debemos combatir, no entre nosotros.  El 1 de mayo se ha convocado un paro nacional en defensa de tus derechos, de mis derechos, y de los derechos de nuestros hijos y nuestros nietos.  No importa tu ideología política, esto se trata del futuro de nuestro país, y tenemos que echar a un lado las vendas en los ojos y darnos cuenta quien es nuestro verdadero enemigo; ¿aquel que lucha contra el que nos oprime quitándonos derechos y negándose a que se audite la deuda, o aquel que lucha para que se respeten nuestros derechos y que se responsabilice al que adquirió la deuda?  Yo estoy muy claro quien es mi enemigo y por eso te invito a que te unas a la huelga general del 1 de mayo.  No lo dejes para cuando ya sea demasiado tarde.